Fotografía de archivo del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (Foto: EFE/Miguel Gutierrez)
Fotografía de archivo del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (Foto: EFE/Miguel Gutierrez)

Este Búho ve con optimismo la caída del dictador Nicolás Maduro. Los autócratas y miserables jamás se van por las buenas. Hay que sacarlos a patadas y eso es lo que hizo Donald Trump. Así, se van acabando cerca de treinta años de socialismo empobrecedor en un país otrora rico.

El nefasto chavismo destruyó todo lo bueno de la patria de Simón Bolívar, paradójicamente, invocando su nombre. Apenas se supo la buena nueva, los más de ocho millones de llaneros refugiados en Lima, en provincias y en todas partes del mundo comenzaron a festejar, pues pronto podrían volver a la tierra que los vio nacer.

Pese a todo lo que ya se sabe, en nuestro país algunos líderes de la izquierda, con el argumento de que no se respetó la soberanía de Venezuela, despotrican rabiosamente de la intervención norteamericana. Seguro esperaban que el matón Maduro y sus huestes criminales dejen el poder por su voluntad.

Pero eso sí, no dijeron nada ante el fraude monumental en las elecciones presidenciales del 28 de julio del 2024. Esa vez, Edmundo González Urrutia ganó por amplio margen, pero los chavistas sinvergüenzas le birlaron el triunfo a vista de todo el mundo y encima se burlaban.

Acá, en el Perú, olvidamos todo rápido, pero Pedro Castillo intentó perpetrar un golpe de Estado con la intención también de quedarse en el poder. Si nuestras Fuerzas Armadas hubieran obedecido sus órdenes, hoy estaríamos padeciendo una dictadura.

Trump ha anunciado que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta dejarlo en buenas manos. Ojalá que esa transición ocurra pronto y que ese nuevo gobierno, demostrando dignidad, acepte a los delincuentes de su país que son atrapados en el Perú.

En nuestro territorio hay más de un millón 600 mil llaneros y la inmensa mayoría son gente de bien que trabaja de forma honesta y aporta, pero lamentablemente una minoría, que son los delincuentes, han agravado la inseguridad ciudadana.

Pero volviendo a Maduro, este columnista no cree que haya político más despreciable que él. Arruinó política y socialmente al pueblo venezolano. Según los reportajes, hoy hay niños, adultos y ancianos buscando en la basura trozos de fruta o verduras para cocinarlos en casa.

Otros más avezados se dedican al robo y el secuestro. Nada funciona bien en la Venezuela chavista. Las empresas estatales han sido copadas por el ‘socialismo del siglo 21’ que todo lo pervierte y por eso no funcionan y están arruinadas.

En este cuarto de siglo en el poder, el chavismo hizo una alianza siniestra con una camarilla de militares que amenazaba con sacar los tanques en defensa del dictador.

Hace un tiempo, la gran esperanza de la oposición era María Corina Machado, quien fue golpeada salvajemente años atrás cuando era diputada. Le dieron patadas en el piso y le fracturaron el tabique nasal. Ella no se asustó y siguió con su trabajo.

Por eso, y por su valentía, la llaman la ‘dama de hierro’ y hace poco recibió de manera justa el Premio Nobel de la Paz. Hoy, vientos nuevos de esperanza recorren Venezuela, que debe dar el salto y volver a ser el gran país que fue. Apago el televisor.

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