
Como saben mis lectores, este Búho es amante del cine y hay algunas películas que han quedado grabadas en mi mente y corazón. Leí un post en la mañana que decía: ‘Para el mundo, era un actor ganador del Oscar, un director, un narrador. Para mí, lo era todo’. Con esas palabras, la argentina Luciana Pedraza anunciaba en redes sociales que su esposo, la leyenda del sétimo arte, Robert Duvall, había fallecido a los 95 años en su rancho de Virginia.
Para los cinéfilos, Duvall será por siempre el consigliere Tom Hagen en ‘El Padrino’, el que hacía ofertas irrechazables como consejero de la familia Corleone; para otros, el coronel Kilgore, al que le encanta el olor a napalm por la mañana en ‘Apocalipsis ahora’, ambas dirigidas por Francis Ford Coppola.
Pese a esas magistrales interpretaciones, el premio Oscar lo ganó por ‘Gracias y favores’, donde hace el papel de un alcohólico vagabundo que en tiempos pasados fue un cantante famoso. Ha pasado más de medio siglo del estreno de ‘El Padrino’ y se ha convertido en una película de culto.
No solo por la obra en sí, el guion o las extraordinarias actuaciones. Aunque no lo crean, al mirar tantas veces la película, uno ve ‘más allá de lo evidente’ y en esa cofradía de asesinos sanguinarios y mafias corruptas y criminales puede encontrar hasta lecciones de vida.
Porque Vito Corleone, interpretado magistralmente por Marlon Brando, es un capo distinto a los otros mafiosos de Nueva York. Pese a que mandaba a matar, extorsionar, promovía la prostitución, el juego ilegal y corrompía a jueces y policías, tenía códigos bien definidos sobre lo que para él era lo más importante del mundo: la familia, la amistad y la lealtad.
Y en esos principios, increíblemente, uno puede coincidir con Don Vito. Mi familia, mi hija, son lo primero. Y en la amistad, no puede haber algo más despreciable que la deslealtad y la traición.
Es bueno recordar algunas frases memorables que quedaron para la historia de la mafia y la infamia: ‘Le voy a hacer una oferta que no podrá rechazar’ (de Vito Corleone cuando alguien se niega a aceptar un pedido que le hace la ‘Familia’, significa que el terco será asesinado). ‘¿Pasas tiempo con tu familia? Bien, porque un hombre que no pasa tiempo con su familia nunca puede ser considerado un hombre de verdad’ (Don Vito a su ahijado, el cantante Johnny Fontane, quien le pide que interceda por él en Hollywood, pero el Don se enteró de que este dejó a su esposa e hijos por una ‘trampa’ del cine).
‘La amistad lo es todo. La amistad vale más que el talento. Vale más que el gobierno. La amistad vale tanto como la familia’ (Don Vito exigiendo a Fontane que jale como actor y cantante a su mejor amigo de infancia, Nino, quien ‘pateaba latas’ en Nueva York).
‘Recuerda esto. Mantén cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos’ (Michael Corleone —Al Pacino—, recordando uno de los sabios consejos que le dio su padre). ‘No es nada personal, son solo negocios’ (Consejero Tom Hagen —Robert Duvall— tratando de calmar a Sonny Corleone, que quiere desatar un baño de sangre en venganza por el atentado que sufrió el Don).
‘Amistad y dinero... agua y aceite’ (Michael Corleone). ‘Las mujeres y los niños pueden ser imprudentes, los hombres no’ (Don Vito). Don Vito Corleone representaba al típico mafioso clásico, que mantenía los códigos primigenios de la mafia siciliana. Lo más importante era su familia y de joven, cuando un matón del barrio y representante de la mafia pretendió apropiarse del dinero que Vito consiguió por el robo de una alfombra, no dudó en asesinarlo.
Vito fue respetado en el barrio, pese a que nunca nadie le preguntó sobre el asunto y él nunca abrió la boca. La verdad es que ‘El Padrino’ ha marcado a generaciones de directores en Hollywood y a los amantes del cine en todo el mundo.
Una de mis escenas favoritas es cuando Michael Corleone toma el control de la ‘Familia’, que tambalea con Sonny muerto, el Don muy viejo y su hermano mayor Fredo alejado de la guerra de las mafias por su debilidad de carácter. Recién vuelto de Italia, adonde había huido, es visto por los rivales como un mozo desprovisto de lo necesario —llámese instinto asesino y una inteligencia demoledora, fría y calculadora— para asumir el mando.
Creen que será fácil tumbarlo. Pero muy pronto les demostrará que están equivocados. Además, cuenta con el mejor como consejero, su padre. Cuando este muere, Michael manda matar a los jefes de las ‘familias’ que le disputan el poder a los Corleone.
Luego interroga a su cuñado Carlo, esposo de su hermana Connie, por la muerte de Sonny. Es una escena memorable. ‘No insultes mi inteligencia diciendo que tú no tuviste nada que ver’, le dice Michael al culpable, que está a punto de orinarse los pantalones de miedo.
Le jura que solo quiere saber quién fue el organizador del crimen y asegura que no le pasará nada, solo será exiliado. Carlo no soporta más la presión y confiesa. Craso error, pues olvidó uno de los principios básicos de la mafia: la traición jamás se perdona. Hasta siempre, Robert Duvall. Apago el televisor.
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