
Este Búho lee en las redes sociales de Trome que el feroz delincuente trujillano Johnsson Smit Cruz Torres, ‘Johnsson Pulpo’, se habría cambiado radicalmente el rostro con diversas cirugías para evadir a la justicia. La Policía logró capturar a su pareja, también acusada de secuestros y extorsiones, en su escondite de La Paz. En el lugar se halló un documento de identidad boliviano donde su foto luce muy diferente.
A propósito, hace poco volví a ver un interesante documental en streaming sobre la vida de Juan Carlos Ramírez Abadís, ‘Chupeta’, el narcotraficante colombiano que se cambió la cara para eludir a la justicia. Este delincuente fue miembro del Cartel del Norte del Valle colombiano y purgó cárcel desde el 2007 hasta el 2023 en los Estados Unidos, y luego fue condenado a veinte años más, pero se acogió a la colaboración eficaz y ahora es un testigo protegido y vive en un lugar desconocido con otro nombre. Su historia es digna de una película. Precisamente fue caracterizado por Juan Pablo Raba en ‘El cartel de los sapos’.

Cuando lo capturaron en Sao Paulo la Policía comprobó asombrada que se había realizado múltiples operaciones de cirugía plástica. La DEA lo buscaba por ser el responsable de haber exportado cocaína en aviones desde Colombia hacia los Estados Unidos. Increíblemente era licenciado en Economía, pero considerado como un hombre muy violento que mandó asesinar a su brazo derecho para que no lo delate. ‘Chupeta’ cobra vida en ‘El cartel de los sapos’, una teleserie sobre las mafias del narcotráfico que asolaron Colombia después de la caída del capo del ‘Cartel de Medellín’, Pablo Escobar.
El destacado actor Fernando Solórzano encarna a don Óscar Cadena, jefe del ‘Cartel del Pacífico’, quien en realidad fue Orlando Henao, jefe del sanguinario ‘Cartel del Norte del Valle’, organización opacada por el ‘Cartel de Medellín’. La historia se inicia con el relato en flashback de Martín Gonzales, ‘Fresita’, interpretado por el carismático actor Manolo Cardona. Pero en realidad interpreta a Andrés López, ‘Florecita’, el lugarteniente de Orlando Henao, que fue capturado en Miami y canjeó sus 30 años de cárcel por contar a la DEA todititos los secretos de los narcos. Por ello solo fue detenido unos meses y hoy está libre, escribió su libro ‘El cartel de los sapos’, colaboró con el guion de la serie colombiana y hasta lo premiaron en Cannes.
La familia Henao es retratada en el libro y en la serie. Hay personajes increíbles, como Amparo Cadena en la serie, quien en realidad es Lorena Henao, hermana del capo, una verdadera dama de la mafia, bella e implacable. Ella estaba casada con ‘El Cabo’, lugarteniente de su hermano, quien va preso por proteger a su familia. La narcotraficante le fue fiel mientras estuvo en prisión, pero cuando ‘El Cabo’ murió envenenado se metió con otro narco y la Policía concluyó que la esposa lo mandó asesinar. Y claro, la historia principal es de ‘Florecita’, el narco que por amor a una mujer quiere salir del mundo delictivo, pero el capo le dice: ‘De esto no se sale jamás’. El contexto de la serie, los inicios de los noventa, presenta a los pequeños capos, como los del ‘Cartel del Norte del Valle’, con otras organizaciones tratando de repartirse el hueco dejado por Pablo Escobar, pero tuvieron un mal final, ya que se traicionaron y se mataban unos a otros.
La serie trata del apogeo y caída de estos ‘señores de la droga’, que manejaban presupuestos de centenares de millones de verdes, fincas fastuosas, fiestas donde llegaban ‘Chespirito’, Héctor Lavoe o Juan Gabriel. Ni qué decir de las mujeres más bellas del planeta. El protagonista de esta escalofriante historia está vivo en Miami y anda libremente. Ganó millones con su libro y los derechos para TV y cine.
En una entrevista exclusiva al diario ‘El Espectador’ relató que le gustaban las películas de la mafia y que su filme favorito era ‘Caracortada’, con Al Pacino. “Al ver la película sentí mucha curiosidad, porque debido a que sabía al dedillo cómo se manejaba (el narcotráfico), me enteré de que el personaje del narco boliviano Alejandro Sosa fue creado en base a la figura de Demetrio Limonier Chávez Peñaherrera, el narco peruano. Le decían ‘Vaticano’ (...), lo conocí hace muchísimos años y lo reconocí en la película”.
En efecto, ‘Vaticano’ estableció su reino en Campanilla, adonde llegaban las mejores vedettes, los grupos de moda, se armaban fiestas que duraban semanas y tenía una pista de aterrizaje para llevar droga a Colombia, ¡custodiada por militares peruanos! Apago el televisor.
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