
A este Búho le parece increíble cómo vuela el tiempo. Leo en las redes que se han cumplido ¡ocho años! de la lamentable muerte del colega Daniel Peredo Menchola por un infarto al corazón. Su voz está asociada al último gran recuerdo de nuestra blanquirroja, luego de clasificar al Mundial Rusia 2018. Esa voz que llenaba de emoción, tristeza y alegría, la que copaba las cabezas de los hinchas con frases que se convertirían en imperecederas (‘Con los huevos de Vargas’, ‘Gloria al Perú en las alturas’, ‘Jefferson Agustín Farfán Guadalupe, por tu mamacita’), se apagó abrupta e injustamente.
Porque si había algún peruano que merecía ir a ese Mundial, era Daniel Peredo. Pero ese destino cruel le arrebató al periodista y narrador, y a los millones de hinchas, gritar los goles peruanos porque ‘Una más va a haber’. Este columnista conoció al ‘Cabezón’ Peredo. Lo que el gran público que lo lloró no sabe es que el narrador fue un destacado periodista de prensa escrita, un rubro totalmente distinto al periodismo radial o televisivo. Son poquísimos los periodistas deportivos que pueden destacar, al mismo tiempo, en la prensa escrita y en la prensa radial y televisiva.
Entre las excepciones estaban Roberto Salinas, a finales de los setenta, y ‘El Veco’ a inicios de los ochenta. Estos maestros escribían excelente -sobre todo ‘El Veco’- y comentaban en radio y TV, pero no ingresaban a un rubro especial: la narración.
Si alguien me preguntara cuál era la principal cualidad de Daniel Peredo en esta profesión, yo diría que fue esa ambición de llegar a donde quiso llegar. Tuvo la suerte de tenerla clara desde que pisó la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la San Martín. Ingresó desde lo más bajo en una radio, pero tenía puesta la mira en el mejor suplemento deportivo del país de ese entonces, ‘Crack’ del diario Ojo. Tenía las condiciones para hacerlo.
Su cerebro, antes que Google y Wikipedia, era una gigantesca computadora que almacenaba datos increíbles. Alineaciones completas de equipos de Segunda de una década atrás. Era un Christian Vallejo -legendario periodista de La República-, pero este era un disco duro de datos de política y sociedad, y por eso, siguiendo su naturaleza, quería más y no se conformó con ser jefe de ‘Crack’, sino que luchó por ser promovido a editor del buque insignia de Epensa en ese entonces, ‘El Bocón’, que dirigía el colega Jorge Esteves Alfaro. El buen Peredo no improvisaba, devoraba libros deportivos, revistas nacionales y extranjeras, libros sobre fútbol de Valdano y Osvaldo Soriano, de tácticas de Arrigo Sacchi y el Milán.
Seguía acumulando conocimientos que le iban a servir para avanzar un peldaño más. Cuando sintió que había logrado todo en el periodismo deportivo de prensa escrita, ingresó a la televisión desde abajo en ‘Goles en acción’, donde Alberto Beingolea no pudo evitar comprobar que el ‘Cabezón’ se pasaba por encima a sus amigos comentaristas y tuvo que darle, paulatinamente, protagonismo.
Pero su gran y arriesgado salto fue el pedir narrar un partido. Después de mucha resistencia lo logró. Recuerdo que muchos lo criticaron: ‘No puedes pasar de comentarista a narrador, estás descendiendo’. ‘No tienes voz’, se burlaban también algunos de los narradores consagrados.
Para este Búho fueron las alegrías y los infortunios de la selección los que lo convertirían en la voz de una cruzada épica que duraría lustros. ‘Con los huevos de Vargas’, en el gol agónico de Fano a Argentina, le abrió las puertas no de un estilo sino al hincha que habitaba en él para transmitir su emoción en una cabina.
Esas Clasificatorias a los Mundiales de Brasil y Rusia las sufrimos y gozamos con él. En el 2017, en el ranking del Búho, lo elegí como ‘El narrador del año’, porque comentaba como gran periodista y gritaba y sufría como hincha. Por ello, lo seguiremos extrañando por mucho, mucho tiempo. Apago el televisor.
MÁS INFORMACIÓN:








