
Del saque somos carnecita... Me pasan la voz que un delantero saltarín se fue a México a recibir un homenaje del equipo donde fue goleador, pero también aprovechó para encontrarse con su aeromoza, que es su incondicional. A ella no le importa si el pelotero está bien con su pareja o peleado. Él la llama y en one se aparece. El que puede, puede...
Dizque un zambito que fue ampayado en una piscina sigue portándose mal. No está cumpliendo con uno de sus hijos, que sueña ser futbolista. El chibolo la conoce, pero el patita no lo apoya, se hace el loco y lo único que le regala son chimpunes que consigue por canje. Qué feo...
Por si acaso, el coach de un equipo grande se pone muy coqueto con las mamás de los chibolos que juegan en los inferiores de su club. Ofrece becas, luego pide reunión para ver los avances del niño y después invita a tomar un café. Lo ha hecho con dos señoras y está atrás de una tercera. Estoy a días de soltar su nombre. Y no va ser...
No hay sin suerte. Me cuentan que el primero en la lista para ponerse el buzo de Alianza, si se va el ‘Sargento’, es un entrenador pelucón que encontró el paraíso en el Perú. Dicen que cobraría más de cien mil cocos al mes y la más feliz es la chica con pinta de anfitriona que lo relaja en su depa. Asuuu... Me voy, soy fuga.








