En esta foto tomada el 8 de septiembre de 2020, agentes de policía con caretas protectoras montan guardia cerca de una puerta que conduce al palacio presidencial en Manila. (AFP/Ted ALJIBE).
En esta foto tomada el 8 de septiembre de 2020, agentes de policía con caretas protectoras montan guardia cerca de una puerta que conduce al palacio presidencial en Manila. (AFP/Ted ALJIBE).

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Manila. [EFE]. La cuarentena por la COVID-19 en Manila, la más larga del mundo de momento, se prolongará un mes más, hasta el 31 de octubre, con lo que la capital filipina, con casi 14 millones de habitantes, sumará siete meses y medio de encierro.

El Gobierno de Filipinas anunció el martes las nuevas fases de cuarentena para el mes de octubre en el país, que pasa en casi su totalidad al nivel más relajado, excepto Manila, la provincia de Batangas y las ciudades de Bacolod, Iloilo, Tacloban e Iligan.

La provincia de Lanao del Sur, en el área conocida como Mindanao Musulmán en el sur filipino, retornará quince días al confinamiento más estricto para contener un brote de casos de COVID-19.

La capital se cerró por tierra, mar y aire el 15 de marzo y así permanecerá al menos hasta el 31 de octubre, un total como mínimo de siete meses y medio, periodo en el que los viajes a y desde Manila están prohibidos excepto por emergencias.

Filipinas confirmó el lunes un total de 307.288 casos de la COVID-19, el dato más alto en el Sudeste Asiático, y 5.381 muertes. Más de la mitad de los contagios se concentran en la capital, 162.277, aunque el ratio de propagación del virus disminuyó durante el mes de septiembre.

Los primeros casos de la COVID-19 llegaron a Filipinas a finales de enero, importados por turistas chinos, pero las transmisiones comunitarias se confirmaron a principios de marzo y el presidente Rodrigo Duterte, que inicialmente menospreció el impacto del virus, decretó emergencia nacional el 9 de marzo, dos días antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la pandemia.

Manila, y casi la totalidad del país, estuvo en estricto confinamiento tres meses consecutivos, en los que la capital se convirtió en una ciudad fantasma, sin tráfico y con todos los establecimientos cerrados; situación a la que regresó durante quince días en agosto para frenar un nuevo pico de contagios que saturó los hospitales.

En la actualidad la capital encuentra en una fase intermedia de cuarentena, en la que los menores de 21 años y mayores de 60 aún no pueden salir de casa, y la mayoría de negocios están abiertos al 30 o 50 % de su capacidad, además de ser obligatorio el uso de mascarilla y pantalla facial en los espacios cerrados.

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