
Con la llegada del verano, muchos dueños buscan proteger a sus perros del calor extremo. Sin embargo, algunas acciones bienintencionadas pueden tener el efecto contrario y poner en riesgo su salud.
Según explica el veterinario Carlos Becerra, durante esta época se repiten errores comunes que parecen inofensivos, pero que pueden derivar desde golpes de calor hasta problemas digestivos o respiratorios. Estas son algunas de las más frecuentes:

1. CORTAR EL PELO EN EXCESO. El pelaje ayuda a regular la temperatura y a protegerlos del sol. Raparlos demasiado los deja más expuestos al calor y a posibles quemaduras.
2. PASEARLOS EN HORAS DE MÁXIMO CALOR. El asfalto caliente puede quemar sus almohadillas, y el ejercicio intenso bajo altas temperaturas eleva peligrosamente su temperatura corporal.
3. DEJARLOS EN EL AUTO ‘POR POCOS MINUTOS’. Aunque el vehículo esté a la sombra, se convierte rápidamente en una trampa mortal por el aumento extremo de la temperatura.
4. MOJARLOS CONSTANTEMENTE SIN VENTILACIÓN. Cuando el pelaje permanece húmedo y no se seca bien, se genera un ambiente que favorece hongos e infecciones.
5. CAMBIAR BRUSCAMENTE SU ALIMENTACIÓN. El sistema digestivo del perro está adaptado a una dieta regular. Introducir de golpe alimentos fríos puede dificultar la digestión y provocar vómitos o diarreas.










