
La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica que afecta a muchas mujeres y que, pese a su alta frecuencia, continúa siendo invisibilizada. Se produce cuando el tejido del endometrio crece fuera del útero, provocando inflamación, dolor intenso y alteraciones que afectan la vida cotidiana.
Una de las señales más importantes —y que debería encender todas las alertas— es el dolor incapacitante.
“La menstruación no produce dolores incapacitantes. Si una mujer siente un dolor que le impide trabajar o realizar sus actividades normales, debe acudir al ginecólogo porque podría tratarse de endometriosis”, enfatiza la ginecóloga Grizell Romero.
Otros síntomas que no deben ignorarse incluyen dolor pélvico persistente, molestias durante las relaciones sexuales, sangrados abundantes, cansancio extremo y síntomas digestivos que se intensifican durante el ciclo menstrual.
El tratamiento puede incluir analgésicos para aliviar el dolor, terapias hormonales para controlar el crecimiento del tejido y, en casos más graves, cirugía.
Una de las consecuencias más delicadas de la endometriosis es su impacto en la fertilidad, ya que puede dificultar la posibilidad de tener hijos. Por eso, la especialista recalca que “la detección temprana es clave para un abordaje oportuno y consciente. No se debe normalizar el dolor intenso; acudan al médico”.










