Los “salvavidas” suelen buscar de manera inconsciente a alguien que necesite su ayuda. Foto: Freepik.
Los “salvavidas” suelen buscar de manera inconsciente a alguien que necesite su ayuda. Foto: Freepik.

El “síndrome del salvavidas” es esa necesidad constante de rescatar a otros para sentirse valioso o evitar el abandono. Quienes lo padecen suelen ser personas muy empáticas, pero con una autoestima frágil que confunden amor con sacrificio y terminan atrayendo a “víctimas” por su incapacidad de poner límites. Esta conducta pasa factura: genera ansiedad, agotamiento emocional y hasta dolores físicos o defensas bajas.

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La psicóloga, Massiel Martel de la nos explica de qué se trata el Síndrome del Salvavidas, sus riesgos y nos da algunos consejos para salir de esta situación.

¿Qué es el “síndrome del salvavidas” y por qué es tan común en nuestra sociedad?

Es cuando las personas sienten esta necesidad constante de “rescatar” a otros. Puede deberse a aprendizajes tempranos, la necesidad de la validación externa o reconocimiento, confusión entre amor y sacrificio o el miedo al abandono, ya que al salvar a alguien se puede asegurar la estancia del otro.

CARACTERÍSTICAS DE LA PERSONA CON EL SÍNDROME DEL SALVAVIDAS

Las personas con este síndrome pueden ser muy empáticos, con una autoestima frágil, responsabilidad emocional excesiva y miedo o baja tolerancia al conflicto o rechazo. No siempre tienen todas estas características, pero suelen ser muy usuales.

Las señales pueden ser sentir que atraes a personas con muchos problemas, dificultad para establecer límites o decir que “no”, sentirse culpable por priorizar tu propio bienestar o sentir que la felicidad de otras personas depende de ti.

¿Qué vacío emocional intenta llenar alguien que siempre quiere “rescatar” a los demás?

Pueden tener una necesidad de sentirse valiosos, sentir amor y validación a cambio de su actuar o evitar el abandono o rechazo,

CÓMO AFECTA LA SALUD MENTAL A LA PERSONA CON EL SÍNDROME DEL SALVAVIDAS

Puede generar agotamiento emocional (burnout relacional), ansiedad constante por saber lo que puede pasar, sentir culpa o autoexigencia cuando no pueden ayudar y depender de relaciones. En el físico, puede generar cansancio, dolor de cabeza y muscular, dificultad para concentrarse y un sistema inmunológico más débil.

¿Por qué muchas veces el “salvavidas” termina rodeado de personas “víctimas” o que se aprovechan de su ayuda?

Los “salvavidas” suelen buscar de manera inconsciente a alguien que necesite su ayuda, además de una falta de límites claros, creencias profundas como “el amor es sacrificio”, y el miedo a sentirse “inútil”.

¿Cómo se puede aprender a decir “no” sin sentir que somos malas personas o egoístas?

Primero, se debe recordar que nosotros mismos también importamos, dejar en claro que también importa nuestro bienestar y somos igual de importantes que los demás. Por otro lado, practicar decir “no” con cosas pequeñas.

¿Cuál es el primer paso para dejar de ser el “rescatador” de todo el mundo y empezar a priorizarnos a nosotros mismos?

Primero es darte cuenta desde dónde estás ayudando, desde el altruismo o desde una herida interna.

RECOMENDACIÓN:

Para frenar esto, es vital entender si ayudamos por altruismo o por sanar una herida interna, empezando a decir “no” en cosas pequeñas. Recuerda que tu bienestar es tan importante como el de los demás; priorizarte no te hace una mala persona.

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SOBRE EL AUTOR

Licenciada en Periodismo. Encargada de la página de Emprende Trome. Contenido de actualidad, salud y otros en Trome.com. Curso de herramientas digitales en el periodismo (U. Piura) Curso de Actualización de Gestión de Contenidos en la UCAL. Programa de Gestión para la Transformación (U. Pacífico)

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