
El consumo frecuente de dulces, comida ultraprocesada y una mala calidad del sueño pueden llevar a niños desde los dos años a desarrollar obesidad infantil, un problema de salud cada vez más frecuente, pero prevenible y tratable cuando se detecta a tiempo.
La pediatra María Salinas explica que las causas son diversas e incluyen poco movimiento, factores emocionales y exceso de tiempo frente a las pantallas.
Qué es la obesidad infantil y por qué es un problema de salud
“Un niño tiene obesidad cuando su IMC (índice de masa corporal) está por encima del percentil 95 para su edad y sexo”, especifica la especialista.
Un pequeño con esta enfermedad crónica puede presentar colesterol y triglicéridos elevados, presión arterial alta, dolor en las articulaciones, hígado graso y problemas respiratorios durante el sueño.
Además, existe la posibilidad de que este sobrepeso se mantenga hasta la etapa adulta, aunque tratarlo a tiempo puede cambiar el panorama.

La experta recomienda reducir el consumo de bebidas azucaradas y jugos, así como dulces, postres y comida rápida. Para tratar la obesidad infantil, es clave que no solo el niño cambie su alimentación, sino también todo su entorno familiar.
“El tratamiento no busca dietas estrictas ni bajar de peso rápido, sino promover cambios progresivos, más movimiento y acompañamiento emocional”, subraya Salinas.
Datito clave
No es cierto que la obesidad infantil desaparezca sola con el crecimiento del niño; no intervenir a tiempo puede hacer que el problema se mantenga o empeore.
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