
¿Tu pequeño tiene problemas de desnutrición, anemia o retraso en el crecimiento y desarrollo cognitivo? Estas podrían ser consecuencias de la falta de desparasitación regular. Saltarse este paso, especialmente en la infancia, puede causarle parasitosis intestinal, una enfermedad infecciosa producida por la presencia de parásitos en los intestinos.
La pediatra María Salinas explica que muchas veces los síntomas no son claros; sin embargo, algunas señales de alerta incluyen dolor abdominal frecuente, sobre todo alrededor del ombligo, picazón anal, especialmente en la noche, pérdida de apetito o, por el contrario, mucha hambre, así como náuseas o vómitos ocasionales.
“También deben prestar atención a las diarreas o al estreñimiento, al bruxismo (rechinar los dientes al dormir), así como a la irritabilidad o el sueño inquieto”, precisa la experta.
¿Cómo prevenir?
Para prevenir la parasitosis intestinal es clave que los niños se laven las manos antes de comer y después de ir al baño, mantengan las uñas cortas y limpias, laven bien frutas y verduras, consuman agua hervida y eviten llevarse objetos o tierra a la boca.
Además, en zonas de riesgo la desparasitación debe realizarse cada seis meses, mientras que en lugares con menor riesgo una vez al año. Esta medida debe aplicarse en toda la familia, no solo en el menor.
DATITO
Los niños son más susceptibles a tener parásitos porque su sistema inmunológico aún está en desarrollo y, al jugar en el suelo o la tierra, tienen mayor riesgo de llevarse las manos u objetos contaminados a la boca.










