Salud hepática: Estos son los hábitos cotidianos que dañan tu hígado
En su columna semanal, el cirujano Jean-Paul Osores Bianchi advierte sobre los hábitos que pueden perjudicar el hígado, desde el consumo de ultraprocesados hasta el abuso de ciertos medicamentos. Conoce cómo cuidarlo.
La mejor forma de cuidar tu hígado es priorizando el consumo de alimentos naturales, evitando los ultraprocesados y aumentando la actividad física. Foto: Istock.
COLUMNA ‘FÍSICA Y MENTALMENTE SALUDABLES’. El hígado es considerado el “segundo cerebro” del cuerpo debido a su autonomía funcional y su profunda conexión bidireccional con el sistema nervioso central.
Este órgano no solo ejecuta más de 500 funciones vitales, como la filtración de toxinas y la regulación metabólica, sino que posee su propio “reloj biológico” periférico que se comunica constantemente con el cerebro para dictar los ritmos circadianos del metabolismo y controlar los niveles de energía corporal.
La mejor forma de cuidar tu hígado es priorizando el consumo de alimentos naturales, evitando los ultraprocesados y aumentando la actividad física. Foto: Istock.
Sin embargo, ciertos hábitos cotidianos pueden inflamar este órgano y acelerar su envejecimiento celular de forma drástica:
Alimentos perjudiciales: Los productos ultraprocesados ricos en azúcares refinados (especialmente la fructosa industrial) y las grasas trans saturan las células hepáticas, lo que desencadena una acumulación de grasa (hígado graso no alcohólico) y estrés oxidativo.
Bebidas nocivas: El alcohol es el principal enemigo del hígado; su metabolización genera acetaldehído, una sustancia altamente tóxica que destruye los hepatocitos. Asimismo, los refrescos azucarados provocan picos drásticos de insulina que aceleran el daño celular.
Medicamentos de riesgo: El abuso de fármacos hepatotóxicos, especialmente el paracetamol (acetaminofén) en dosis elevadas o combinado con alcohol, y el uso crónico de algunos antiinflamatorios (AINE), saturan las vías de desintoxicación, provocando inflamación aguda o crónica.
El balance es la clave, en donde un buen consumo de agua y alimentos no procesados nos ayudarán a cuidar nuestra salud hepática, además de no abusar de medicinas que muchas veces nos automedicamos.