Evita que tu can beba de charcos, ríos o agua estancada y que coma pasto del parque. La deshidratación y la falta de apetito también son señales de alerta. Foto: Istock
Evita que tu can beba de charcos, ríos o agua estancada y que coma pasto del parque. La deshidratación y la falta de apetito también son señales de alerta. Foto: Istock

Los paseos son un momento de relajo para los perritos, pero no tanto para los dueños, que deben estar atentos a lo que pisan, huelen o beben. Uno de los peligros en la calle es la , una enfermedad que se transmite a través del contacto con agua o superficies contaminadas y que puede afectar tanto a humanos como a mascotas.

Mira también:

La bacteria se llama leptospira y se contagia por contacto directo con la orina de animales infectados, especialmente ratas, o de forma indirecta mediante suelos contaminados con esta orina”, explica la doctora Caroline García, directora médica de Late, Centro de Cardiología Veterinaria.

Evita que tu can beba de charcos, ríos o agua estancada y que coma pasto del parque. La deshidratación y la falta de apetito también son señales de alerta. Foto: Istock
Evita que tu can beba de charcos, ríos o agua estancada y que coma pasto del parque. La deshidratación y la falta de apetito también son señales de alerta. Foto: Istock

Los síntomas iniciales incluyen fiebre, diarrea y vómitos, lo que puede llevar a confundirla con otras enfermedades, como la ehrlichiosis. Sin embargo, a medida que avanza las señales se vuelven más específicas y afectan principalmente a los riñones y al hígado. Incluso, puede aparecer ictericia, es decir, cuando las mucosas del perro adquieren un tono más amarillo.

Si se detecta a tiempo es tratable con antibióticos, pero cuando ya compromete a nivel renal y hepático el cuadro se agrava y puede desencadenar fallas en otros órganos, incluido el corazón. La mejor forma de prevenirla es cumplir con el esquema de vacunación anual y sus refuerzos cada seis meses.

TE PUEDE INTERESAR:

Contenido sugerido

Contenido GEC