Hace poco se cuestionó la gran cantidad de dinero que gastó una figura de la farándula en el cumpleaños de su hijita. Esta situación generó la pregunta: ¿Es importante hacer una fiesta cuando cumplen años nuestros hijos?

MIRA ESTO: ¿Cómo evitar que ‘pepeen’ a tu hija en una fiesta?

De acuerdo con el psicólogo y psicoterapeuta Walter Hinojosa, la fiesta de cumpleaños es un medio por el que se pueden reforzar los vínculos afectivos y la autoestima del menor, crear bonitos recuerdos que perdurarán en el tiempo y fomentar las relaciones sociales a través de los encuentros familiares y amicales. “En estos festejos lo que menos debe importar es el dinero, no se trata de hacer una gran fiesta para demostrar el amor por los hijos. Lo que ellos necesitan es pasar esta fecha especial con las personas que quieren”, señaló.

PUEDE INTERESARTE: Para los padres ¿no hay hijo malo? Qué dicen los expertos

El cumpleaños de tus hijos puedes festejarlo con una pequeña reunión en casa o con una salida al cine, a un parque de diversiones, a comer su plato favorito… No necesariamente debe ser una fiesta pomposa. Por eso, no te angusties si no puedes hacer la celebración ‘soñada’. A veces nos preocupamos tanto por atender a los invitados que perdemos el verdadero significado de celebrar un año más de vida de nuestros pequeños.

TAMBIÉN PUEDES LEER:

Crianza de niños: Si los padres son alcohólicos, ¿qué pasa con los hijos?

El alcoholismo no se supera solo con frases: ‘yo puedo dejar el alcohol cuando quiera’ o ‘mañana ya no tomo y listo’. Es necesario y fundamental el soporte psicológico y psiquiátrico.

La familia o amistades muy cercanas deben intervenir para ver la mejor manera de ayudarlos. Foto: iStock.
La familia o amistades muy cercanas deben intervenir para ver la mejor manera de ayudarlos. Foto: iStock.

El alcoholismo es una adicción que destruye todos los ámbitos de vida de la persona que la padece. Y no solo eso, también puede dejar secuelas emocionales muy graves en los hijos. Los chicos que viven en este tipo de muestran baja autoestima, problemas de conducta (son violentos, pasivos o se aíslan), no pueden relacionarse bien con los demás, hay un bajo rendimiento escolar, tienen mala alimentación, sentimiento de culpa por no poder ayudar a sus padres y, en el peor de los casos, depresión”, advierte la psicóloga Mayra Velásquez Puelles.

QUÉ HACER

En estos casos, la especialista recomienda la intervención de la familia o amistades más cercanas a la persona alcohólica para que puedan hacerla entender que tiene un problema. No será sencilla esta tarea, pero es importante hacerlo y, de ser posible, asesorarse con psicólogos o psiquiatras para que vean la mejor manera de ayudarla a salir de esa adicción.

“El alcoholismo no se supera solo con frases: ‘yo puedo dejar el alcohol cuando quiera’ o ‘mañana ya no tomo y listo’. Es necesario y fundamental el soporte psicológico y psiquiátrico, sumado al compromiso de dejarse ayudar. Una buena opción son los centros de rehabilitación, incluso algunos se amparan en la religión”, indicó la experta.

SABÍAS QUE...

Los hijos de padres alcohólicos suelen tener más predisposición a padecer esa misma adicción. Si bien al inicio dicen que no seguirán ese camino, inconscientemente se ‘acostumbran’ a ese mundo.

VIDEO RECOMENDADO:


Contenido sugerido

Contenido GEC