
Tu hijo no deja de moverse, interrumpe todo y parece que la energía nunca se le acaba? Hasta los 6 años esta inquietud puede ser normal, porque todavía están aprendiendo a regular sus emociones. Pero si esta energía es constante y se manifiesta con otras conductas, podría ser una señal de que algo más profundo está ocurriendo.
La psiquiatra Mariela Linares aclara que la hiperactividad es un síntoma, no un diagnóstico. “Detrás puede haber un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), pero también puede reflejar cómo el niño responde a conflictos familiares, pérdidas, cambios de colegio o situaciones críticas en casa”, explica.

Entre las señales que pueden indicar que la hiperactividad va más allá de la inquietud normal figuran: dificultad para prestar atención, episodios de ansiedad, exceso de energía o agresividad cuando no consigue lo que quiere. Observar cómo estas conductas afectan la vida diaria ayuda a los especialistas a determinar la intervención y el tratamiento.
“Los niños inquietos o con TDAH suelen ser muy creativos y poseer otras habilidades. Tener este trastorno no es el fin del mundo; hay que sacarle el lado positivo y hacerle seguimiento con paciencia, porque es un trastorno que los acompañará toda la vida”, afirma Linares.
TE PUEDE INTERESAR:
- Mariella Zanetti se echa flores: “He sido una de las mujeres más ‘ricas’ del Perú y a mucha honra”
- Murales incentivan la adopción de perritos y contribuyen a descontaminar el aire
- Gastritis emocional: cómo el estrés afecta tu estómago
- Barreras entre países: Chile y las otras naciones que construyeron muros para frenar la migración










