es una de las etapas más lindas del ser humano, donde los pequeños empiezan a descubrir y a explorar todo lo que les rodea. Es un buen momento para que los padres sigan manteniendo esa conexión con ellos, que los sigan guiando con paciencia y amor en cada paso que dan. Sin embargo, la vida no es color de rosa, pues en el mundo existen muchos casos, donde los menores son abandonados, sufren de violencia familiar y otros actos que influyen en su salud mental y física, creando hombres o mujeres con daños psicológicos que a veces, no se pueden superar.

La psicóloga clínica Luisa Gómez, experta en depresión y ansiedad del podcast comenta que los problemas vividos en la infancia predicen cómo será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos. Además, estos pueden influir significativamente en cómo nuestros niños de hoy actuarán mañana y en cómo afrontarán las adversidades del mañana.

EL MIEDO AL ABANDONO

Habrá una constante vigilancia hacia esta carencia, lo que ocasionará que quien la haya padecido abandone a sus parejas y a sus proyectos de forma temprana, por temor o ser ella la abandonada. Sería algo así como ‘te dejo antes de que tú me dejes a mi’, ‘nadie me apoya, no estoy dispuesto a soportar esto’, ‘si te vas, no vuelvas’.

EL MIEDO AL RECHAZO

Si hemos sufrido esto en nuestra infancia, seamos personas huidizas. Por lo que debemos de trabajar nuestros temores, nuestros miedos internos y esas situaciones que nos generan pánico.

LA HUMILLACIÓN

El tipo de personalidad que se genera con frecuencia es una personalidad dependiente. Además, podemos haber aprendido a ser ‘tiranos’ y egoístas como un mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como escudo protector.

LA TRAICIÓN O EL MIEDO A CONFIAR

Haber padecido estos problemas en la infancia construye personas controladoras y que quieren tenerlo todo atado y reatado. Si has padecido estos problemas en la infancia, es probable que sientas la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte.

LA INJUSTICIA

Se origina en un entorno en el que los cuidadores principales son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia en demasía y que sobrepasa los límites generará sentimiento de ineficacia y de inutilidad, tanto en la niñez como en la edad adulta.

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