
Que los niños tiendan su cama, limpien la mesa o barran el piso de la casa tiene múltiples beneficios. Entre los más resaltantes está desarrollar independencia, empatía y responsabilidad. La psicóloga Karina Flores invita a los padres a incluir a sus hijos en los quehaceres del hogar desde los 4 años, edad en la que tienen mayor conciencia y conexión.
El impacto positivo también abarca otras áreas, como la escolar, ya que fortalece su atención, memoria y concentración, contribuyendo a su rendimiento académico.

“Con pequeñas acciones se sienten importantes e integrados, lo que impactará positivamente en su vida adulta. También promueve sus habilidades sociales y les enseña a regular emociones como la frustración”, apunta la experta.
Los niños pueden involucrarse en tareas sencillas, como recoger los platos, ordenar la ropa o regar las plantas. “Deben ser dinámicas que no impliquen peligro”, explica Flores, quien además recomienda motivarlos con palabras de afirmación.
Asimismo, señala que los adolescentes también pueden participar, pero mediante acuerdos, como realizar ciertas labores a cambio de permisos. En cuanto a los padres, lo ideal es que acompañen y guíen el proceso, sin exigir perfección ni recurrir a gritos.
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