
La hernia inguinal suele parecer un simple bulto sin importancia, pero ignorarla puede tener consecuencias graves. Esta afección ocurre cuando parte del contenido del abdomen sobresale por un punto débil en la ingle. Aunque al inicio puede no doler, su evolución podría derivar en complicaciones que requieren cirugía de emergencia.
“Los factores de riesgo incluyen edad avanzada, esfuerzos repetidos, tos o estreñimiento crónicos, obesidad y antecedentes familiares. Es más común en hombres porque el descenso de los testículos deja una región anatómicamente más vulnerable”, explica el cirujano Julio Atencio Cruz.

El signo típico es un bulto que aumenta al toser o hacer esfuerzo y disminuye al acostarse. Puede acompañarse de pesadez o ardor. “A diferencia de un tirón muscular, la hernia evoluciona de forma progresiva”, precisa.
Cuando la hernia no se trata a tiempo, puede crecer, volverse dolorosa y quedar atrapada. En los casos más graves se produce estrangulación intestinal, es decir, se corta la circulación del intestino, lo que puede provocar obstrucción, infección severa e incluso requerir resección intestinal (extirpación de la parte dañada).
“El error más frecuente es retrasar la consulta porque no duele mucho, pero este error casi siempre termina en cirugías de emergencia”, advierte Atencio.










