
Muchas familias vulnerables del Perú no llenan su plato de comida o no incluyen los alimentos adecuados para prevenir la anemia, un problema que el país no ha logrado controlar en veinte años, y los niños son los más afectados. Carlos Zegarra, especialista en salud de Unicef, explica las estrategias y hacia dónde deberían dirigirse los esfuerzos para mejorar las cifras.
¿Cuáles son los números de anemia infantil en el Perú?
Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) del 2024, alrededor del 33.7 % de los niños entre 6 y 35 meses tiene anemia. En zonas rurales, la cifra puede superar el 50 %, mientras que en zonas urbanas se acerca al 40 %.
¿Qué regiones son las más afectadas?
Loreto, Huancavelica y Puno, con alrededor del 70 % de niños afectados en esta última región.
Los niños son el futuro del país, pero con las cifras mencionadas, ¿eso será posible?
Sí es posible, pero la anemia limita el potencial máximo que pueden alcanzar. Padecerla en los primeros días y años de vida puede afectar el desarrollo cerebral, el aprendizaje y la productividad futura.
¿Por qué no se logra frenar la anemia?
Ha habido esfuerzos del Estado, pero las iniciativas no han sido sostenibles por distintas razones, como cambios de gobierno o de prioridades.
¿Qué está fallando?
Existe la idea de que la anemia se cura solo con hierro y no hay un seguimiento que asegure su consumo sostenido. Esta lucha no solo corresponde al sector Salud, sino a todos los ministerios.

¿La falta de agua y saneamiento también influyen?
Sí, porque la ausencia de servicios adecuados aumenta enfermedades infecciosas y parasitarias que limitan la absorción de hierro. Por eso, el Estado en su conjunto debe involucrarse.
¿Qué estrategia se aplica actualmente y qué se debería mejorar?
Actualmente, existe un plan multisectorial de prevención y lucha que se extiende hasta el 2030, incluyendo a los ministerios de Vivienda, Educación, Agricultura y otros, lo que es un buen primer paso.
¿Y qué se necesita?
Ahora se necesitan intervenciones integradas, soluciones adaptadas al contexto de cada región y que se mantenga como una prioridad.
¿Desde qué etapa deben enfocarse las intervenciones del Estado?
Desde antes del nacimiento y los primeros días de vida. También hay un número importante de adolescentes con anemia que recibe poca atención.










