
Los pueblos antiguos no utilizaron ‘misiles’ en el sentido moderno de los proyectiles autopropulsados y guiados que hoy se usan en las guerras en Medio Oriente y Ucrania, ya que esta tecnología moderna se desarrolló recién desde la década de 1940.
Sin embargo, en el campo de la terminología histórica, un proyectil lanzado a mano o con una máquina también se considera un misil. Veamos algunas de esas armas.
- Catapultas y onagros. Lanzadores con un mecanismo de torsión (madejas de cuerdas o tendones retorcidos). Tiraban grandes piedras o proyectiles incendiarios (con fuego) a largas distancias.
- Balistas. Funcionaban como ballestas gigantes (arcos montados horizontalmente sobre bases o soportes de madera/metal), disparando pernos pesados o lanzas con una trayectoria precisa.
- Trebuchets (fundíbulos). Eran palancas con un pesado contrapeso para lanzar piedras, de más de cien kilos, a largas distancias. Lanzaban proyectiles pesados para derribar murallas.
- Fuego griego. Mezcla inflamable para batallas navales. Se lanzaba con sifones o vasijas y era imposible de apagar con agua, y con rapidez consumía barcos.
- Proyectiles de cal y azufre. Armas térmicas e incendiarias usadas en asedios y combates navales. Creaban humos tóxicos y se lanzaban en granadas de mano o en catapultas.

Datito
Entre los ‘misiles’ antiguos usados con las manos están la honda (tiraba piedras o balas de plomo fundido con precisión y fuerza), lanzas y jabalinas (armas arrojadizas con puntas afiladas de metal, que los romanos llamaban pilum); arcos y flechas (elemento flexible y curvado que tensa una cuerda para impulsar una flecha o proyectil) y átlatls o lanzadardos (palancas con que indígenas de América disparaban con potencia dardos o lanzas cortas).










