
Las crías de macacos, de la especie japonesa Macaca fuscata, también sonríen como los bebes humanos sin motivo o razón conocida, y ha determinado por primera vez un estudio de la Universidad de Kyoto publicado en la revista especializada Primates.
Según el científico Masaki Tomonaga, uno de los autores de la publicación, “al ver el mismo comportamiento en parientes lejanos de los hombres se puede inferir que el origen de las sonrisas tiene lugar unos 30 millones de años atrás, cuando los viejos monos y nuestros ancestros se separaron en la evolución”.
El estudio, del Instituto de Investigación de Primates de la citada universidad, llegó a observar 58 “sonrisas espontáneas” en siete crías de macaco observadas por 44 minutos, en las que todos los recién nacidos observados sonrieron espontáneamente y sin estímulo alguno al menos una vez durante la observación.
PARECIDOS SORPRENDENTES
Uno de los objetivos de esta investigación es observar el mecanismo de las sonrisas espontáneas, también comprobadas científicamente en chimpancés. Fumito Kawakami, principal autor del trabajo, dice que las sonrisas de los macacos son más cortas que las de los bebes.
Sin embargo, tienen importantes similitudes: ocurren en la fase REM del sueño y son sonrisas laterales, diferente a la sonrisa simétrica de los adultos.

Si bien algunos científicos creen que las sonrisas tienen una función que ayuda a los retoños a tener empatía con los progenitores, los autores de este estudio creen que se trata más de una mueca de sumisión que una señal de satisfacción.
Esta sonrisa, dice el artículo científico, facilitaría el desarrollo de los músculos de la mandíbula, lo que posteriormente permite a humanos, chimpancés y macacos sonreír o hacer muecas de diversa índole.
Fuente: n+1
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