
Enrique VIII, rey de Inglaterra y señor de Irlanda, uno de los monarcas británicos más famosos de la historia, nació el 28 de junio de 1491 y murió el 28 de enero de 1547, fecha de la que hoy se cumplen 479 años.
Al morir, en el Palacio de Whitehall, en Londres, pesaba aproximadamente 180 kilos y su cintura medía cerca de 137 centímetros.
La obesidad, producto de su voracidad al comer y la falta de ejercicio físico, fue un factor determinante de su deceso, ya que poco a poco agravó las enfermedades que tenía y le aparecían con el paso de los años.
Historiadores indican que el excesivo peso contribuyó a agravar las úlceras varicosas que afectaban a sus piernas tras un accidente que sufrió en 1536, cuando salió de cacería.
Ese accidente provocó que, sin dejar la glotonería, caminara mucho menos, lo que llevó a que progresivamente subiera de peso hasta llegar a una obesidad mórbida que degeneró en una diabetes tipo 2 y a problemas cardíacos que en esos tiempos no tenían tratamiento médico efectivo.

En sus últimos días, las heridas en sus piernas estaban abiertas, supuraban, no cerraban por la diabetes, lo que habría causado una sepsis o infección generalizada que lo condenó.
Se afirma que la causa final de su deceso pudo ser una insuficiencia renal o cardíaca.
Rompió con la Iglesia católica y se casó seis veces
Enrique VIII se casó seis veces y mandó a ejecutar a su segunda y quinta esposas, Ana Bolena (1536) y Catalina Howard (1542), respectivamente.
Rompió con la Iglesia católica, que lo había excomulgado por diferencias sobre el dinero enviado al Vaticano y la negativa de este a darle el divorcio de Catalina de Aragón, su primera cónyuge.
Además, Enrique VIII se declaró jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra (Anglicana) y unió a Inglaterra con Gales.

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