
Hace 56 años, el jueves 15 de enero de 1970, una lluvia torrencial nunca antes ni después vista cayó sobre Lima.
En pleno verano, el fenómeno atmosférico que pasó a conocerse como el ‘Diluvio de 1970’ se inició en una mañana nublada con la caída de gotas continuadas mientras el cielo se mantuvo nublado incluso a mediodía, como si fuera el atardecer.
Al paso de las horas, la lluvia se intensificó y en la tarde se desató con tanta intensidad que el agua corría como ríos por calles y avenidas que no estaban, como hasta hoy, preparadas con un sistema de drenaje.
En la Vía Expresa de Paseo de la República, conocida como el Zanjón, se formaron lagunas, al igual que en el by-pass de la avenida Arequipa, con vehículos varados.

Bomberos trabajaron arduamente para rescatar a personas en viviendas afectadas y vehículos detenidos en medio del agua.
El aeropuerto internacional Jorge Chávez suspendió sus vuelos y hubo cortes de los servicios de electricidad y telefonía, así como atoros en sectores del sistema de desagüe.

El agua ingresó a casas por suelo y techos. Al menos dos mil viviendas, la mayoría de esteras, quedaron destruidas, y murieron animales domésticos y de crianza como chanchos, patos y gallinas.

El gobierno declaró a Lima en emergencia y se movilizó para ayudar a los damnificados.
TREINTA HORAS DE LLUVIA
La lluvia torrencial en Lima, que se inició con una descarga inicial muy fuerte, superó las 30 horas en total, hasta el día siguiente, el viernes 16 de enero de 1970.

Se calcula que llovió un volumen de 17 litros de agua por metro cuadrado en cuatro horas sometidas a medición en el Cercado de Lima.

Desde Chosica, la lluvia torrencial convirtió a la Carretera Central en un río que en su trayecto hacia Lima incrementó su caudal.
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