
Integrado por órganos, tejidos y células que conforman sistemas y aparatos (digestivo, musculoesquelético, respiratorio, circulatorio y nervioso, entre otros), el cuerpo humano es un complejo compuesto de minerales.
Tenemos a los macrominerales (en gran cantidad) y los microminerales u oligoelementos (en cantidad muy pequeña).
Entre los principales macrominerales está el calcio -el mineral más abundante-, principalmente en huesos y dientes, aunque también se ecuentra en sangre, neuronas y líquidos corporales.
El fósforo, mayoritariamente en huesos y dientes, también se halla en todas las células del cuerpo.

El magnesio se concentra en los huesos (60 %), mientras que el resto lo tenemos en músculos, tejidos blandos y fluidos corporales.
Además, tenemos potasio (en corazón y músculos), sodio y cloruro (en sangre, linfa y tejido óseo) y azufre (en piel, uñas y cabello).
Entre los principales microminerales (que se tiene en trazas) destaca el hierro, que encontramos en los glóbulos rojos (hemoglobina) para transportar oxígeno y en los músculos (mioglobina).
El yodo se concentra en la glándula tiroides, que produce hormonas tiroideas; el flúor está principalmente en el esmalte de dientes y huesos; el zinc (hígado, páncreas, riñones y próstata) y el cobre (hígado, cerebro, corazón y riñones).
¿Cómo se obtienen los minerales?
El cuerpo humano no puede producir ningún mineral por sí mismo, de manera que todos los minerales esenciales deben obtenerse a través de la dieta (que es la fuente principal y más saludable) o suplementos (recetados por médicos y en dosis según las necesidades de cada persona para evitar excesos que pueden dañar la salud).










