
La guerra en Medio Oriente, que se inició el 28 de febrero con el ataque simultáneo de los aliados Estados Unidos e Israel contra Irán, tiene diversas causas.
La versión oficial, expresada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, apunta al interés de destruir los lanzadores, fábricas y depósitos de misiles iraníes que, afirman, amenazan la existencia de Israel y otros socios estadounidenses de la región.

Los aliados también declaran buscar el cambio del gobierno iraní, al que señalan como violador de derechos humanos, y destruir las capacidades nucleares de Irán, que aseguran buscaría crear armas atómicas.
Analistas señalan como reales a otras motivaciones económicas, políticas, militares y religiosas.
En lo económico se considera que Estados Unidos busca controlar y apoderarse del petróleo y gas de Irán, que tiene una de las mayores reservas del planeta, además de romper el suministro iraní a China.
En lo político, los aliados buscan instaurar un gobierno pronorteamericano como el que existía con el shah Reza Pahlavi antes de 1979, cuando triunfó la revolución islámica.
En lo militar, destacan que se busca destruir las capacidades nucleares de Irán, y en lo religioso se resalta que Israel y Estados Unidos otorgan un carácter místico a lo que ven como una guerra que Dios apoya.
Datito
Analistas indican que el partido Likud, que gobierna Israel, busca la ‘Gran Israel’ sobre la ‘tierra histórica’ que dicen les reconoce la Biblia Hebrea o Tanaj. Esperan que con un Irán gobernado por otros, ya no por clérigos musulmanes o ayatolas, Israel pueda luego extenderse sin oposición desde el río Nilo hasta el río Éufrates (Génesis 15:1), con la conquista de toda Palestina (Cisjordania y la Franja) y suelo de Jordania, Líbano, Siria, Irak y Egipto.










