
Una persona angustiada, estresada y con mil cosas en la cabeza puede encontrar refugio en algo tan simple como un abrazo. Estudios recalcan que no solo es una muestra de afecto, sino que también cumple un rol importante en la salud emocional y física.
Los beneficios de dejarse apachurrar son múltiples, como reducir los niveles de ansiedad, mejorar el estado de ánimo, así como elevar la autoestima y la sensación de pertenencia. Además, los abrazos fortalecen las relaciones interpersonales y promueven la calma y la conexión emocional.
Para que estas prometedoras ventajas se cumplan, se recomienda dar entre cuatro y ocho abrazos diarios, variando la intensidad y duración según la necesidad, aunque expertos sugieren que cada uno dure entre cinco y diez segundos para que sea efectivo.
Es importante que ambas personas estén de acuerdo con este gesto y que se dé de manera tranquila, relajada y, sobre todo, sincera.

Momentos clave
Para los niños, la vacunación puede ser un momento de tensión y estrés, pero se ha comprobado que si los padres o cuidadores los rodean con sus brazos, no solo facilitan el trabajo del personal de salud, sino que también transmiten consuelo y amor.
Los abrazos también fortalecen a las parejas y pueden darse tanto en momentos de apoyo como de alegría y celebración.










