
Durante años, la diabetes tipo 2 fue considerada una enfermedad de adultos mayores. Sin embargo, cada vez es más frecuente que personas en sus veintes y treintas reciban este diagnóstico. Especialistas advierten que detrás de este aumento hay un cambio en el estilo de vida, marcado por el sedentarismo, la mala alimentación y el estrés.
La endocrinóloga Nataly Jáuregui explica que la enfermedad es multifactorial, pero los hábitos actuales tienen un peso importante. “La genética influye, pero hoy vemos que la alimentación basada en ultraprocesados, el sedentarismo, el sobrepeso, la obesidad y los malos hábitos de sueño están favoreciendo que la diabetes aparezca a edades más tempranas”, señala.

A esto se suma el estrés crónico y la vida acelerada de hoy en día. Según la especialista, cuando el cortisol permanece elevado por largos periodos, las células se vuelven más resistentes a la insulina, lo que puede elevar los niveles de glucosa en sangre.
Además, muchos jóvenes intentan manejar la presión diaria con alcohol, cigarrillos o vapeadores, hábitos que empeoran la salud metabólica. “El tabaco aumenta la inflamación y el estrés oxidativo, mientras que el alcohol puede elevar la glucosa y favorecer la resistencia a la insulina”, explica Jáuregui.










