
Un sismo saca el lado más vulnerable de las personas y de las mascotas, que no entienden lo que ocurre, pero sí sienten cómo el pánico, el miedo y el estrés invaden su cuerpo. Para evitar episodios lamentables, la clave está en la prevención y en saber cómo actuar en esos momentos.
El psicólogo canino Roger Acosta recuerda que los perros actúan por imitación; es decir, si el dueño se deja llevar por el nerviosismo, lo transmitirá a su mascota, generando confusión e inestabilidad. Por ello, lo ideal es que la persona mantenga la calma.
En el caso de los perros, es posible fortalecer el autocontrol mediante ejercicios de terapia cognitiva. Estos incluyen caminatas a ritmo constante de al menos dos horas al día y sesiones de lamido con hígado deshidratado de 10 a 15 minutos, lo que ayuda a aumentar sus niveles de relajación.
“De esta forma estoy preparando a un perro equilibrado para esta situación, que no se desesperará ni ladrará”, asegura Acosta, quien además recomienda tener a la mano la correa del animalito y ponerse a salvo bajo mesas robustas y lejos de las ventanas.

Una vez que todo se haya calmado, sugiere salir a caminar con el can para que se relaje. También es importante revisar su estado físico y cerciorarse de que no presente cortes o golpes.










