
Muchos creen que cuando un gato deja de comer es por capricho, pero casi siempre hay una razón detrás. El olfato del gato es clave en su alimentación. Si algo no le huele bien, simplemente no lo come.
Los gatos tienen un olfato muy desarrollado. Cambios en el alimento, comida fría o incluso problemas de salud pueden alterar cómo perciben el olor. Cuando esto ocurre, pierden el interés por la comida aunque tengan hambre.

No es un comportamiento menor. Un gato que deja de comer más de 24 horas puede tener complicaciones, sobre todo a nivel hepático. Por eso es importante observar si hay decaimiento, pérdida de peso o cambios en su conducta.
Mantener una alimentación constante y ofrecer comida fresca y a temperatura adecuada ayuda. Si el problema continúa, se debe acudir al veterinario.
Cuando un gato no come, no está siendo difícil. Está avisando que algo no está bien.










