
Dejar a una mascota dentro del auto por unos minutos parece inofensivo, pero en verano puede ser una sentencia.
Con el vehículo detenido, la temperatura sube rápido y el aire se vuelve irrespirable. En muy poco tiempo, perros y gatos pueden sufrir un golpe de calor grave.

El jadeo intenso, la debilidad, los vómitos o la desorientación son señales de alarma. Abrir un poco la ventana no sirve. Dejar el auto a la sombra tampoco.
El calor queda atrapado y el cuerpo del animal no logra regularse como el nuestro. El problema casi siempre nace de la prisa y de la idea de que no pasará nada. Entrar un momento a la tienda o hacer un trámite rápido no justifica el riesgo.
La prevención es simple y clara. Si no pueden bajar contigo, no vayas. Cuidarlos es anticiparse. Un minuto para nosotros puede ser fatal para ellos. En verano, la regla es una sola y no admite excusas: nunca dejes a tu mascota dentro del auto, ni por minutos.










