
Si bien el sol es beneficioso para la salud y la síntesis de vitamina D, la ‘sobreexposición’ puede ser perjudicial para la salud, y ocasionar desde una insolación hasta una quemadura solar con ampollas y trastornos del sensorio, como mareos y dolores de cabeza.
Se debe llevar protección externa, desde ropa adecuada, sombreros y gafas hasta bloqueadores adecuados dependiendo de la piel; un niño o un anciano son más susceptibles de daño.

También, aplicar bloqueadores 30 minutos antes de la exposición y cada dos horas, sobre todo si uno se sumerge en el agua.
Hay que protegernos por dentro; una buena hidratación durante las horas de exposición al sol es fundamental, ya que el calor es un factor de pérdida de agua corporal.
Otro factor de deshidratación es el consumo de alcohol. Se debe evitar, no solo por los efectos ya conocidos, sino también porque, al deshidratarnos, los efectos del golpe de calor nos podrían originar hasta pérdida de la conciencia.










