
Cuidar la salud prostática es sobre todo cuestión de hábitos constantes. Aquí van recomendaciones claras y prácticas.
Mira también:
Alimentación que ayuda
- Más frutas y verduras, especialmente tomate (licopeno), brócoli, coliflor y espinaca.
- Grasas buenas. Pescado azul (salmón, sardina), nueces, aceite de oliva.
- Reduce carnes rojas, embutidos, fritos y ultraprocesados.
- No abuses del alcohol ni del café.
Muévete regularmente
- Actividad física moderada 30–45 min, 4–5 veces por semana.
- Caminar, nadar o andar en bici ayudan mucho.
- Evita pasar muchas horas sentado sin pausas.
Hábitos clave
- No fumar.
- Mantener un peso saludable.
- Dormir bien (sí, el sueño también cuenta).
Salud urinaria y sexual
- No aguantes las ganas de orinar.
- Mantén una vida sexual activa y segura (se asocia con mejor salud prostática).
- Bebe agua suficiente, pero reduce líquidos antes de dormir si te levantas mucho a orinar.
Maneja el estrés
- El estrés crónico afecta hormonas e inflamación.
- Respiración, meditación o incluso hobbies relajantes suman más de lo que parece.
Chequeos médicos
- A partir de los 45–50 años (antes si hay antecedentes familiares), revisiones periódicas.
- Consulta si hay síntomas como: chorro débil, ardor, levantarte mucho de noche, dolor pélvico.
- El análisis de sangre donde encontramos el PSA, conocido como antígeno prostático específico, es de gran ayuda para hacerle seguimiento a la próstata década a década.
- La ecografía prostática hoy en día es una excelente herramienta no invasiva para saber el tamaño y características de la próstata.
- El tacto rectal se recomienda luego de realizada la ecografía y si hay síntomas compatibles con inflamación de la misma.
Evita automedicarte con “suplementos milagro”. Algunos no sirven y otros pueden interferir con tratamientos reales.
Es importante mencionar también que, conforme envejecemos, la próstata irá aumentando de tamaño por déficit hormonal.










