
Lola, de 82 años, tiene artrosis y algo de sordera. Vive en el campo y, a pesar de su edad, trabaja todos los días; se levanta temprano para dar de comer a sus animales y durante todo el día no para de trabajar hasta las 6 de la tarde.
Luego lee un poco hasta que se va la luz del sol y se acuesta, para continuar su trabajo al día siguiente.

Estaba presentando dolor de cabeza y su hija intentó traerla a Lima para que la vea un especialista, pero Lola no quería salir de su casa; se preocupaba por sus animalitos, tenía gallinas, cerdos y una vaca.
Su hija conversó conmigo y acordamos hacerle una videoconsulta y Lola accedió. La consulta se realizó sin problemas, la hija le midió la tensión arterial y estaba un poco elevada. Le indiqué tratamiento y le ordené análisis de laboratorio.
Lola tenía hipertensión arterial; con el tratamiento mejoró. Actualmente, continúa trabajando como siempre y ya no tiene dolores de cabeza.










