Lucha, de 78 años, siempre fue la fuerte de la casa, la que nunca se quejaba de nada, se levantaba a las 6 de la mañana y se acostaba a las 11 de la noche, cocinaba para diez personas e incluso cuidaba a los nietos y bisnietos.
De repente, Guillermo, su marido, fallece de un infarto de manera súbita. Lucha no lloró, y aparentemente estaba tranquila, pero ya no fue la misma; se le quitaron las ganas de trabajar, de cuidar a sus bisnietos y quería quedarse en cama todo el día.
Lucha cursaba por una depresión. Si bien la depresión es una enfermedad caracterizada por tristeza y llanto, en el adulto mayor se puede manifestar de diferentes maneras, como la anhedonia, es decir, no tener ganas de hacer nada, presentar dolores crónicos, falta de apetito y trastornos del sueño, entre otros síntomas.
El tratamiento es con medicinas y terapias psicológicas. Lucha recibió tratamiento antidepresivo y mejoraron sus molestias. Ahora sigue siendo la mujer fuerte y activa que siempre fue.
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