
El colesterol es mucho más importante de lo que se cree: entre sus principales funciones están la formación de células sanas y la producción de hormonas; sin embargo, cuando se eleva, puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Lo más preocupante es que no presenta síntomas que alerten sobre el problema.
“Cuando el colesterol ‘malo’ (LDL) está descontrolado, se acumula en las arterias formando placas que reducen el paso de la sangre y elevan el riesgo de complicaciones, como infartos”, explica la doctora Elizabeth Salsavica, jefa del servicio de Endocrinología del hospital Sabogal.
Para mantener niveles adecuados, es clave adoptar hábitos saludables, como una alimentación balanceada, el manejo del estrés y realizar actividad física al menos 50 minutos, tres veces por semana. En el caso de los adultos mayores, se recomienda combinar ejercicios aeróbicos con rutinas de resistencia usando ligas.
“Hay que controlar el consumo de comida chatarra, embutidos, pasteles e incluso el alcohol”, advierte la especialista.

Las personas con mayor riesgo son aquellas con antecedentes familiares de diabetes, colesterol alto o infartos. Además, con el paso de los años los niveles tienden a aumentar, por lo que es fundamental realizarse un perfil lipídico a partir de los 40 años.










