A sus 44 años, Jesús Guillermo Lugo es un exitoso emprendedor y padre de 3 niñas, quienes lo ven como su héroe e inspiración en la vida. El arduo trabajo de este ancashino ha dado frutos y ahora tiene todo lo que soñó: una familia a la que adora y una próspera empresa de zapatillas.
Contento y orgulloso. Soy un emprendedor pujante y bendecido por Dios.
Cuando mi padre falleció, mi madre y mis hermanos quedamos en la calle. Vivimos la pobreza en carne propia. Imagínate que para nosotros comer un pedazo de pollo o pescado era una gran alegría.
Si, pero yo empecé a trabajar a los 6 años. Vendía marcianos y mandarinas, fui canillita, cantaba en misas de funerales. Veía que en mi casa había tanta necesidad que quería ayudar a mi madre. Siempre fui muy estudioso, hacía mis tareas con velas, porque no teníamos luz. Ya de más grande logré estudiar dos carreras: enfermería técnica e ingeniería informática.
Mis hermanos y yo somos muy trabajadores. Cuando vine a Lima empecé a ayudar a mis hermanas en su tienda de zapatillas, ellas fueron las que iniciaron el negocio. Yo trabajaba como profesor de computación en un instituto. Ellas le pidieron apoyo a mi esposa para que venda en Gamarra. Ahí nos dimos cuenta de que era un buen negocio.
Sí, nos animamos a empezar con una marca. Hace ocho años, más o menos, nació ‘I-cax’, es una empresa en sociedad con dos de mis hermanos.
Nosotros hacemos el diseño y elegimos el material. Tenemos un proveedor en China que se encarga de hacerlas.
Claro. No nos falta nada, ya estamos sacando una línea deportiva.
Sí, mis hermanos dicen que soy como su papá porque he sido su inspiración.
Me dicen: ‘Papá, tú eres nuestro héroe’.
Que sean humildes, respetuosas y busquen el diálogo, no la pelea.
Sí, disfrutaré el día junto a mis queridas hijas
Contenido GEC