
¿Tienes una sensación de quemazón, ardor y acidez en tu pecho, y que la comida sube por tu garganta? Puede que estés sufriendo de reflujo gastroesofágico, una afección crónica que provoca que el ácido estomacal regrese frecuentemente al esófago, irritando su revestimiento.
Eso ocurre generalmente después de comer, al acostarse o hacer un movimiento brusco, como agacharse. El doctor gastroenterólogo Julio Santiago Marcelo explica en su canal de YouTube que el reflujo gastroesofágico tiene principalmente dos síntomas: “el primero, llamado pirosis, que es cuando el paciente tiene una quemazón en el pecho; y el segundo, la regurgitación, que es la presencia de un líquido que de pronto aparece en la boca”.

El médico indica que algunas personas con reflujo gastroesofágico necesitarán una endoscopia para diagnosticar y tratar lesiones internas. “En algunos de ellos se hallará la llamada esofagitis erosiva, que son pequeñas heridas o erosiones en grado A y B” en el revestimiento del esófago “que pueden solucionarse con tratamiento por algunas semanas”.
Existen también lesiones de grados C y D cuya cicatrización va a demorar un poco más; sin embargo, destaca que en estos casos es necesario realizar un control endoscópico para descartar que no haya otro problema agregado.
Recomienda levantar la cabecera de la cama unos 15 o 20 centímetros. Ayuda también bajar de peso y dormir del lado izquierdo, que se asocia con menos sintomatología.










