Sentado solo en una mesa, en medio del transitar de actores y vestuaristas que van y vienen, Roberto Moll juega al famoso ‘Solitario’ con sus cartas. Me extiende la mano en señal de bienvenida, su mirada transmite paz y carece de esa vanidad que a veces uno suele encontrar en las entrevistas semanales.
Don Edmundo, aquel personaje millonario de la telenovela ‘Valentina valiente’ que transmite Latina de lunes a viernes, se quedó en el set de grabación. Frente a mí está el ser humano que fue galán, que gozó del clamor de las fanáticas y que hoy despierta respeto gracias a una carrera increíble y libre de escándalos.
¿Qué te exige el arte?
Mucha rebeldía, porque nuestro sistema no ayuda mucho.
¿Qué más?
Disciplina, buena memoria, paciencia. Hay que dormir bien, comer de manera correcta y hacer ejercicios.
Y aceptar que te presentas a un casting y de pronto no te llaman...
Ya no paso esa prueba.
¿Entonces?
Quien me necesita se conecta con mi mánager.
En tiempo que no aparece nada, ¿miras a cada rato tu celular a ver si te ofrecen ‘chamba’?
No uso teléfono.
Todos los tienen...
Tengo uno que está en mi cama. Cuando regreso de trabajar, reviso los mensajes, si hay que devolver alguna llamada o me entero de la hora que debo grabar al día siguiente.
Y si sales con un amigo a tomar un café, ¿le pides que lo guarde?
No tengo vida social.
¿Cómo son tus días?
A los 78 años necesito recuperar energía y el día que no trabajo estoy echado en mi cama.
¿Ni una visita?
Me gusta mi soledad, amo el silencio. Me encanta estar frente a mí.
¿Nada de bulla en la casa?
Tengo un televisor muy grande y ahí veo todo el tiempo el YouTube.
¿Algo que te guste?
Ver el fútbol.
¿Hincha de...?
Deportivo Municipal.
¿Cómo nació ese ‘romance’?
Soy del barrio de Santa Beatriz y ahí todos eran de Universitario o Alianza. Eso me fastidió y elegí la ‘Franja’.
¿La fuiste a ver?
Y encontré a Hugo Sotil. Eso me reafirmó como hincha.
¿Lo mejor que viste?
Por trabajo estuve en España y pude verlo cuando jugaba en Barcelona.
¡Qué lujo!
Y de centrodelantero, y atrás de él Johan Cruyff. Hicieron cosas increíbles.
Volvemos a tu carrera, fuiste protagonista de ‘Carmín’. Las chicas suspiraban por ti...
Hay que tener mucho cuidado con la fama y la popularidad. Ellas iban afuera de la casa donde grabábamos, pero solo las saludaba desde las rejas, porque la empresa no permitía que tenga contacto físico.
¿Nunca te animaste a tener familia?
Me casé con la actriz Ana María Jordán, nos fuimos a vivir y estudiar a Francia.
¿Pero tuviste hijos?
Tuve otra relación y tengo una hija maravillosa llamada Natasha Moll, que es cantante y vive en Canadá. Ella me ha dado dos nietas hermosas.
No veo tu auto en la playa de estacionamiento.
Hace 50 años me movilizo en moto. Tampoco le recomiendo a nadie que se compre una.
¿Alguna vez una ‘nave’ último modelo?
Por necesidad y cuando estaba en pareja para trasladarnos, pero no por vanidad.
¿En serio?
Claro. En ‘Cristal’, ‘Abigail’ o ‘Kasandra’ y otras exitosas telenovelas iba en mi vehículo de 2 ruedas.
¿Y cocinas?
Se me quema el agua.
¿Lavas?
Tengo una lavandería a dos cuadras.
¿Quién te prepara la comida?
Como menú.
Has tenido innumerables premiaciones. ¿Cuántos ternos tienes?
Dos: uno azul y el otro gris.
Veo que no tienes ninguna cadena ni nada parecido...
No me gusta. Estoy desconectado del mundo material.
¿Por qué?
Soy seguidor de Jesús de Nazareth. Estudio la palabra de Dios todos los días.
¿Perteneces a alguna religión?
A ninguna.
¿Tienes miedo morir?
No. Al contrario, la estoy esperando. Le digo: ‘Mamuchi, ¿por dónde andas?’, ja, ja.
¿Entiendes que es solo un paso a otro plano de la vida?
La muerte no existe, somos inmortales. Solo cambiamos de estado.
Pero la gente se va...
Este cuerpo se pudre, sirve para muy poco.
O sea...
Los doctores han comprobado que cuando una persona está agonizando tiene un peso, y cuando muere tiene 21 gramos menos.
¿Conclusión?
El alma pesa 21 gramos.
¿Eres feliz interpretando a un millonario generoso en ‘Valentina valiente’?
No es común que un hombre con mucho dinero ayude a los demás, sea solidario, apoye a otras personas.
¿Quieres enamorarte?
Ya estoy enamorado de Dios y el Reino de los cielos vive en mí.
Muchas gracias...
A ustedes por su profesionalismo y el haber podido entablar esta charla.
El galán que fue, el gran actor que es hoy, lejos del egocentrismo y el egoísmo. Este señor es un ser de luz y pertenece al grupo de aquellos que trazan una ruta, esa a la que el chileno Salvador Allende la describía de la siguiente manera: “Más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde camine el hombre libre”.
Es él y su pensamiento, que no lo hace mejor ni peor que nadie, solo lo convierte en un ser especial, de esos que parecen en extinción. Roberto Moll ‘ayer’ fue galán, hoy es un hombre de Dios y, aunque el arte lo sigue encumbrando, ha hecho de la simpleza y sencillez la manera ideal de disfrutar la vida.
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