Llegó a la hora acordada, saludó a todos y se acomodó para escuchar las preguntas. Una vez sentada, con la misma amabilidad con que nos dio el ‘buenos días’, pidió unos segundos para avisarle a su mamá que había llegado bien a su destino. Nathalia Vargas tiene solo 22 años, sus propios sueños, y es por ello que ha salido de su hogar familiar para vivir sola en la gran ciudad. Sus seres más queridos están a seis horas, pero sabe que ese cambio de vida es para estar mejor. La actriz que brilla en ahora camina por la gran urbe, con los temores de cualquier jovencita de su edad y con el atrevimiento de alguien que no desmaya por cumplir sus objetivos.

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Nathalia, ¿de dónde eres?

Chimbotana, de raza alegre y bien trabajadora.

Dicen que la gente de puerto no ‘afloja’ así nomás.

Nunca ‘arrugamos’, je, je.

¿Y el arte te viene de sangre?

He crecido entre médicos. Mi mamá bióloga, mi abuelo microbiólogo y soy la nieta mayor.

¿Querían que sigas la misma profesión?

Tenía todo listo, pero había un detalle.

¿Cuál?

Cuando mis tíos se juntaban, armaban una banda de música que tocaba canciones de ‘The Beatles’.

¿Entonces?

Fueron mis primeros encuentros con el arte, en el colegio nos enseñaban baile y el maestro gustaba darnos 10 minutos para que nos relajáramos y hiciéramos algo de improvisación para soltarnos, y eso me hacía muy feliz.

Nathalia Vargas dejó su tierra para conquistar sus sueños y su ‘arma’ es su talento. Foto: César Campos.
Nathalia Vargas dejó su tierra para conquistar sus sueños y su ‘arma’ es su talento. Foto: César Campos.

¿Cómo siguió la historia?

En cuarto de media, el profesor me recomendó: ‘Dedícate a algo del arte’ y eso fue un impulso.

¿Y cuándo avisaste en casita?

Primero le dio un shock a mi madre, luego preguntó si estaba segura y después me agregó que lleve un curso, porque en ese tiempo esta carrera solo se podía estudiar en Lima y debía llegar con algo de conocimiento.

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Ingresé a la UPC de San Miguel y me instalé en un cuartito.

¿Sentiste el cambio?

Como todo provinciano, sientes miedo. En Chimbote dice que tal distrito está a 10 minutos y piensas que está bien lejos. En Lima si ir a un lugar te va a demorar 30’, crees que es cerca.

¿Qué más?

Si me enfermaba, mi mamá me atendía, me preparaba mi sopa y me traía mis pastillas. Acá me da una gripe o fiebre y me paro como esté y voy a la farmacia a comprar mis pastillas.

¿Un momento duro?

Cuando pusimos en escena una obra con mis compañeras. Llegaron sus padres y los míos no pudieron venir.

¿Tu primera aparición en televisión?

Me dieron un papel de segundos en ‘Junta de vecinos’.

¿Tan poco tiempo?

Sí y mi familia se juntó para verme ese momentito.

¿Te gusta ver los capítulos donde actúas?

Antes no, pero ahora lo hago porque así puedo corregir errores.

La actriz Nathalia Vargas, quien participa en 'Luz de Luna 4' es chimbotana y viene de una familia de médicos. Foto: César Campos.
La actriz Nathalia Vargas, quien participa en 'Luz de Luna 4' es chimbotana y viene de una familia de médicos. Foto: César Campos.

Imagino que te cuidas mucho en tu alimentación para conservar tu figura.

Es genético, tengo el mismo peso de hace 4 años.

¿Cuánto es?

52 kilos y mi hemoglobina está bien, por si acaso.

¿Full ensaladas?

Cuando empecé a grabar en la productora, la señora que nos da los alimentos me preguntó si quería una dieta y le dije que como normal.

Tienes pinta de ser consumidora de ‘comida chatarra’...

No te niego que me encanta una buena hamburguesa, por las noches como último bocado puede ser un arroz con huevo.

¿Hay mucho acosador en la calle?

Cuando tenía 15 años fue la primera vez que me silbaron. Un tractor pasó por mi costado y el chofer, además del silbido, me dijo cosas.

¿Tu reacción?

Me quedé paralizada.

¡Qué difícil la tienen ustedes!

Amo ser mujer.

Qué bueno saber eso...

Me gusta maquillarme, mirarme al espejo y digo: ‘Muchas gracias Dios, porque no soy hombre’.

Nathalia Vargas, quien brilla en 'Luz de luna 4', tiene intacta su personalidad, se llena de humildad y mantiene las mismas ganas de vivir. Foto: César Campos.
Nathalia Vargas, quien brilla en 'Luz de luna 4', tiene intacta su personalidad, se llena de humildad y mantiene las mismas ganas de vivir. Foto: César Campos.

¿Hoy los chicos de tu generación no quieren tener hijos?

Me muero por tener mi familia y tres niños.

¿Enamorada?

Estoy dedicada a mi trabajo.

¿Celosa?

Siempre he creído que no puedo cuidar a alguien que no me cuida.

¿Conclusión?

Me gusta dormir tranquila.

¿Revisarías el celular de tu novio?

Nunca. La desconfianza no ayuda, por eso le diría a quien vaya a aparecer en mi vida: ‘Cuídate de no traicionarme, porque yo no lo voy a hacer’.

¿Que sea actor?

Uno se enamora simplemente, pero preferiría que no, para tener otras conversaciones.

¿Y si es un ‘pata’ que no para de elogiar tu trabajo?

No, no. Qué aburrido.

¿Algo más?

Que no me vengan a decir simplemente: Te amo.

¿Por qué?

Eso quiere decir que no es lector, porque si lo fuera encontraría otras palabras para decirme lo mismo.

La actriz Nathalia Vargas dice que no le basta con un 'Te amo' en una relación y revela qué busca en una pareja. Foto: César Campos.
La actriz Nathalia Vargas dice que no le basta con un 'Te amo' en una relación y revela qué busca en una pareja. Foto: César Campos.

¿Lectora?

Siempre, desde los 4 años.

¿Cuántos libros por año?

Mi meta es 40 en este 2026.

¿Pura ficción?

También los de historia.

¿En qué gastas más de la cuenta?

En taxi, como trabajo mucho, para poder descansar y llegar a tiempo.

¿Subes al bus?

Sí, sí.

¿Te reconoce la gente?

Ahí no mucho, pero si voy a un mall a veces se me acercan y me dicen: ¿Tú eres...?, ¿tú eres...? Y no les sale mi nombre y, la verdad, no sé qué hacer.

¿Qué se siente que te reconozcan con nombre y apellido?

Un logro para mí.

Muchas gracias por tu sinceridad.

A ustedes por su tiempo.

La jovencita respondió con su noble corazón y este periodista cree que la mejor forma de despedirla es dejándole una frase de ‘Let It Be’, tema emblemático de The Beatles, que la transporta a los consejos de su madre: ‘Cuando me encuentro en momentos difíciles, mi madre viene hacia mí, susurrando palabras de sabiduría: déjalo ser’.

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