El cómico Miguelito Barraza afirma que ya no tiene ‘Semanas Trancas’, pues va a cumplir 77 años y ahora vive tranquilo, cuidando su salud, ya que es consciente de que tuvo tres infartos cerebrales y se realiza chequeos constantes.
Miguelito, ¿cómo vives la Semana Santa?
Bueno, son días de reflexión. Todos cometemos errores y es momento para meditar, reconocer lo que hacemos mal y poder corregirlo, cambiar.
¿Ya no hay Semana Tranca?
No, eso era en el pasado. Voy a cumplir 77 años y ya he parado la mano. Creo que he tomado bastante, ya fue suficiente. Ahora, de vez en cuando, me tomo una copita para no olvidarme del sabor del alcohol, ja, ja, ja. Además, cuido mi salud.
Hace unos años tuviste tres infartos cerebrales...
Sí, fue un momento complicado en mi vida, pero gracias a Dios me he recuperado totalmente y siempre acudo a mis chequeos. Así que hay Miguelito Barraza para un rato más.
Hace unos días falleció Manolo Rojas, ¿cómo hay que recordarlo?
Ha sido un cómico destacado, muy querido por el público y una gran persona, buen padre e hijo. Como todos, he lamentado su muerte y hay que recordarlo con alegría, pues siempre hizo reír al pueblo. Todos los que conocimos a Manolo tenemos gratos recuerdos de él, ya que siempre fue muy solidario y apoyaba a los nuevos talentos. Veo las redes sociales y hay miles de mensajes llenos de cariño para él, y se lo merece.
Miguel, ‘el Chato’ Barraza es un reconocido comediante y humorista peruano con más de seis décadas de trayectoria artística, consolidado como una de las figuras más representativas de la comicidad popular en el Perú. Alcanzó gran notoriedad por su participación en programas clásicos de la televisión como Trampolín a la Fama, donde destacó por su carisma, espontaneidad y cercanía con el público.
Su estilo se caracteriza por la fonomímica, los chistes rápidos y un humor sencillo que conecta con distintas generaciones. A lo largo de su carrera, ha sabido mantenerse vigente en el espectáculo nacional, ganándose el cariño de los peruanos.
Su apodo, ‘el Chato’, responde tanto a su baja estatura como al afecto con el que el público lo identifica, convirtiéndolo en un ícono del entretenimiento en el país.
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