
Flor Ortola lleva cuatro años en nuestro país y ha escrito su historia con el pincel de la franqueza. Se define como una mujer actual que se divierte sin dañar a terceros, recalca que jamás aceptaría que la oculten y reconoce que los roces con Tilsa Lozano en ‘Mesa caliente’ son reales porque tan ‘buena actriz no es’.
¿Cómo te digo, Florcita o Flor?
Flor, que no voy a ningún puesto político (ríe).
La mesa se está poniendo más caliente, con todas las cosas que ha revelado Israel de ustedes...
¡Qué barbaridad! La ‘Mesa caliente’ era un poco eso, en un principio el debate del espectáculo, pero bueno, somos todos personajes de la farándula, entonces es inevitable que terminemos hablando un poquito de nuestras vidas, que nos saquemos los trapitos al sol. Tengo cuatro años acá; también tengo mi pasado escrito.
¿Te arrepientes de ese pasado?
¡Jamás! Si bien algunas cosas pueden ser graciosas, siempre me moví dentro de los valores, nunca me metí con alguien que no correspondía. Sí, me he divertido porque soy una mujer soltera, pero dentro de lo correcto.
Siempre respetando los códigos...
Bueno, soy una fiel creyente de que nadie se mete en ningún lado, te meten. Acá el culpable es el que está en relación.
Claro, pero si sabes que esa relación es de dos, ¿por qué ser la tercera en discordia?
Ah, bueno… yo me quiero mucho como para estar en las sombras, no podría. Soy tremendo mujerón para que me escondan.

Aparte, son otros tiempos y una mujer hoy también se entretiene sola con sus juguetes...
¡Sí! Me sorprende muchísimo que a la gente le resuene, que se asombre cuando me ve por ahí dando un beso en la discoteca; soy una chica soltera y así como hacen los hombres, yo también me divierto. Eso no significa que sea una mujer promiscua. Fue un besito nada más; con ninguno de ellos tuve un vínculo de noviazgo, así que firme en mis convicciones siempre.
Y si quieren más que un besito, ¿lo permites o tienen que pasar por un filtro?
Aunque no lo crean, porque me muestro así como una chica sexy, sensual, soy muy cerrada con mi intimidad y, de hecho, mi historial me respalda en lo que estoy diciendo, porque nunca pudieron vincularme con nadie, de salir o estar saliendo de un hotel. Para dar un paso más allá de un beso, tiene que haber una conexión mental. Tiene que ser, aparte de guapo, inteligente, alguien que le guste leer, que sea apasionado por su trabajo, alguien que pueda admirar; ahí se me cae la ropa. Pero si es muy guapo y no me conjuga bien los verbos o no sabe nada de cultura, esa puerta se cierra, por más que esté papacito.
Los galanes deben lloverte...
Siempre tuve pretendientes, pero también los alejo; creo que los asusto un poquito. Por ejemplo, al revés de lo que todos piensan, si voy a una discoteca, estoy con un grupo de amigas, soy la única a la que a nadie se le acerca a hablarle. No sé, quizás tengo mucha energía masculina y espanto un poquito a los varones.
¿Te visualizas casada, con hijos?
En una etapa de mi vida, sí. Tuve una pareja de muchísimos años, que fue mi única relación seria y, obviamente, teníamos un proyecto de familia, pero cuando se terminó esa relación, me replanteé la maternidad y hay muchas cosas que quiero conseguir profesionalmente y no estoy dispuesta, por el momento, a ser mamá.
¿Tampoco congelarías tus óvulos?
No, tengo 33; por lo menos me quedan dos o tres años más para pensarlo si quiero congelar, pero por el momento no estoy enfocada en eso.
Hablas de una pareja que tuviste, pero aquí te han vinculado con un futbolista, creo que era argentino también...
No, uruguayo, y se me vinculó porque me vieron con él en la discoteca a la que yo ingresé, pero él estuvo besándose toda la noche con una amiga mía y se fueron juntos. Pasa que también me monté en el auto, pero yo bajé en mi casa sola y ellos siguieron, y obviamente vendía un poquito más mi nombre porque la chica no es del medio.
Seguro, ¿y el beso con ‘Pato’ Parodi en el matrimonio de Alejandra Bagorria?
Cero, no existió.
¿Nicola?
Sí, hay una cosita.

Israel, ahora que es tu compañerito, te ha sorprendido contando cosas...
No sabía qué tanto iba a contar. Igual hay cositas guardadas todavía, que se porte bien porque las puedo largar.
¿Pero no te gustaría tener algo más con él?
Somos amigos, tenemos mucha confianza, sabemos que no hay nada acá para mezclar.
Pero tanto que se pasan el chocolate...
Uno nunca sabe, entre la costumbre de verlo todos los días, sinceridad ante todo, quién sabe y por ahí fluye.
Y esa ‘mecha’ con Tilsa, ¿es cierta?
Sí, tan buena actriz no soy.
No debe ser fácil...
Obviamente, no es fácil. Ella es la que lleva un poquito la batuta del programa adelante. Yo estoy llegando nueva, tengo que demostrar lo que puedo hacer, pero estamos intentando limar un poquito las asperezas. Ella dice que es mi madrina, yo todavía no le creo, pero estamos intentando que fluya.
A mí me pareció un poquito fuerte el sticker del cerebro...
Y a mí también, pero ¿sabes qué? No necesito decir nada para demostrar. Creo que la gente se da cuenta de que tengo cerebro, entonces no necesito pelear. Sabemos quién puede tener más o menos cerebro, somos dos mujeres de carácter, entonces, ante la mínima cosita, obviamente cada una va a salir a defender su postura. Y a mí también me gusta eso porque me desafía a demostrarle que el lugar me lo merezco.












