
“Un aplauso pa mami y papi porque en verdá rompieron”, con esta icónica frase, Bad Bunny inició la noche lleno de gritos por parte de sus miles de seguidores, quienes fueron testigos del gran amor que siente el puertorriqueño por tierras peruanas. Luego de 4 años, el ‘Conejo Malo’ retornó a nuestro país y ofreció un concierto único, cargado de sus más grandes éxitos.
A las 9:00 p.m., las luces se apagaron y el grito del público estremeció el recinto. Bad Bunny apareció en el escenario en medio de un imponente despliegue visual, dando inicio al show con uno de sus temas más coreados. El Estadio Nacional vibró al unísono cuando miles de voces cantaron cada letra, confirmando que Lima estaba más que lista para recibirlo. El artista no tardó en conectar con el público peruano, lanzando saludos y agradecimientos que desataron aún más la euforia.

Los temas más movidos desataron la emoción en el recinto, mientras que las canciones más íntimas regalaron instantes de emoción compartida, con miles de celulares encendidos iluminando la noche limeña. Durante todo el show, Bad Bunny se mostró cercano y sonriente, resaltó en varias ocasiones la energía del público y aseguró que Lima es una de las ciudades más intensas de toda su gira.
“Estoy muy contento de poder cantar estas canciones con ustedes esta noche. Se me había olvidado que aquí era otra cosa, que aquí se disfruta y se baila… y, por si hay duda: si hay alcohol, hay playa”, sentenció el puertorriqueño y continuó su presentación, en medio de la ovación de su público peruano.

A pesar de un incidente que no pasó desapercibido por sus cientos de asistentes, cuando Bad Bunny mencionó Chile en lugar de Perú, los fanáticos continuaron coreando todas las canciones del puertorriqueño con mucho amor. Aunque ese lapsus quedó registrado en cámaras y se volvió viral en cuestión de segundos, ya que varios fanáticos no podían creer que su artista favorito hubiera cometido tal error.
Cuando el puertorriqueño se pasó a ‘La Casita’, se logró ver en las pantallas a algunas figuras conocidas de la farándula peruana, como: Natalie Vértiz, Shirley Arica, Vanessa López y más. Pero sin duda, la que más destacó fue la modelo y conductora de televisión, ya que con su simple carisma se robó la atención de la noche.
Pantallas gigantes, efectos de luces y una puesta en escena cuidadosamente diseñada acompañaron cada canción del ‘Conejo Malo’, transformando el estadio en una verdadera experiencia sensorial. Cada cambio de ritmo fue celebrado con gritos ensordecedores, y no hubo espacio para el silencio: el público no dejó de cantar ni un solo segundo.
Hacia el tramo final, la emoción alcanzó su punto más alto. Bad Bunny cerró la noche con algunos de sus mayores éxitos, provocando un estallido de energía que selló una jornada inolvidable. Con el estadio completamente entregado, el artista se despidió con mucho orgullo y dejó en claro que su primera noche en Lima no solo fue un concierto, sino un evento que quedará grabado en la memoria de miles de fanáticos.

Cuando las luces se encendieron y el Estadio Nacional empezó a vaciarse, nadie quería irse del todo. Quedaban las gargantas roncas, los ojos brillantes y la sensación de haber sido parte de algo irrepetible. Bad Bunny no solo ofreció un concierto: convirtió Lima en el corazón de su gira y dejó claro que esa primera noche no se vivió, se sobrevivió.
El viernes 16 de enero no terminó cuando acabó la música; siguió latiendo en cada paso rumbo a casa, como una certeza compartida: esta fue una de esas noches que el tiempo no se atreve a borrar.











