Cuando el arte se nutre de lo vivido y se funde con el talento, surgen canciones comprometidas y temas que expresan lo que dicta el corazón. Kenny Zúñiga es un peruano que emigró a los Estados Unidos hace más de dos décadas. En una mano llevaba su música y, en la otra, sus sueños. El rap y su sangre porteña eran el uniforme de su coraje.
Kenny, ¿eres chalaco?
Soy de la última cuadra de la avenida La Paz, pegadito a La Perla. Por eso, culturalmente, soy un chalaco.
¿Qué te dio el haber crecido en el puerto?
Mucha experiencia y convivir con el sufrimiento, porque venimos de un barrio humilde.
¿Había muchos riesgos?
Sé que mi barrio ha cambiado. En mis tiempos, caminábamos por los barrancos, nos metíamos a nadar en el mar bravo y pescábamos.
¿Algo más?
Saber que los chalacos nunca “aflojamos”; eso lo tenemos grabado desde niños.
¿Por qué se fueron del Perú?
La situación económica en casa no era buena, no había trabajo y yo ya había cumplido 18 años. Por eso decidimos venir a Estados Unidos.
¿Allá encontraste tu historia con la música?
En Perú ya hacíamos rap. Al llegar aquí, trabajé como albañil, plomero y jardinero, pero sin dejar de lado el arte.
¿Recuerdas las letras de ese tiempo?
Una que decía: “No soy puertorriqueño ni americano, me siento orgulloso de que me llamen el peruano”.
Veo que el inicio fue muy duro.
Sí, pero te diré algo: los latinos venimos, aprendemos y nos volvemos jefes.
¿Te vinculaste de inmediato con la música?
Apenas llegué conocí a Emilio Estefan, Tego Calderón, Héctor “El Father” y Mexicano 777. Eran los iniciadores; poco después “explotaron”.
¿Alguna anécdota con ellos?
Como trabajaba en construcción, un amigo me recomendó para construirle su estudio de grabación a Arcángel, conversamos sobre construir un estudio en la calle 8 para él , pero no se pudo concretar por tiempos.
¡Un grande de la música!
Ese día que charlamos, me dijo: “Venimos con una ola que nadie va a poder parar”. Y lo cumplió.
¿Otra historia similar?
Conocí a Tego Calderón. Es un ser humano súper humilde.
Hablemos de tu arte.
Hago rap, cumbia con reguetón y también merenguetón, como el tema “Latina mía”.
¿Ese es el que debemos seguir?
Sí, por favor.
¿Ya eres residente estadounidense?
La verdad, estuve indocumentado casi 24 años. En diciembre pasado recién me llamaron para entregarme la residencia. Abracé al oficial de inmigración y me puse a llorar.
¿Qué otros momentos duros te tocó vivir?
Tuve cáncer de tiroides, pero lo pude superar.
Entonces eres un ganador.
Sigo adelante con mi música, luchando por dejar en alto el nombre del Perú.
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