
MÓNICA SE CONFIESA. Por varios años fue una de las conductoras más queridas de la televisión peruana. Muchos la recuerdan por el programa ‘Vale la pena soñar’ y los más jóvenes la conocieron con su paso en el concurso de cocina ‘El Gran Chef: Famosos’. Y es que el carisma y talento de Mónica Zevallos para robar corazones traspasa generaciones enteras y hoy está decidida a contarlo todo.
¿Cuáles son las tres cualidades que mejor te definen?
Soy una persona que confía mucho en los demás, tengo fe y sé escuchar.
¿Cuál es el defecto que aún te cuesta cambiar?
A veces dudo de mí misma o de mi capacidad para hacer algunas cosas.
¿Qué te hace perder la paciencia?
La mentira. A mis hijos siempre les decía: “No me importa qué tan malo sea lo que has hecho, dímelo y lo resolvemos juntos”. La mentira hace que me aleje de una persona.
¿Te consideras una mujer impulsiva o piensas antes de actuar?
Siempre pienso antes de actuar, aunque no me asustaría ser impulsiva.
¿Cómo te relajas?
No hago nada en particular para relajarme, así es mi personalidad. Aunque hay cosas que me estresan, reacciono bien porque soy calmada.
¿Te da miedo envejecer?
Claro, y quien diga que no está mintiendo. Quiero estar con mis hijos el mayor tiempo posible, que me disfruten y que me entierren de viejita.
¿Cuál ha sido el momento más difícil que has vivido hasta ahora?
La muerte de mi abuela cuando mi hija estaba en mi vientre, y la muerte de mi mamá.
¿Te arrepientes de algo?
Todos nos arrepentimos de algo, aunque no queramos decirlo, pero el secreto es aprender de eso.
¿Qué es el éxito para ti?
Terminar el día satisfecha con lo que hice. El éxito son momentos, y puedes vivirlo todos los días.
¿Cuál crees que es tu superpoder?
Tratar siempre de que mi gente, quienes están a mi alrededor, sean felices, y hacer lo posible para lograrlo.
¿Cómo se llamaría la película de tu vida?
“Un día a la vez”, porque así he vivido.
¿Qué sueño te falta cumplir?
Viajar a Grecia con toda mi familia.
Si pudieras retroceder el tiempo y volver a abrazar a alguien, ¿quién sería y qué le dirías?
A mi abuela; la abrazaría muchísimo y le diría que no me deje nunca.
¿Cuál es tu logro más grande hasta ahora?
Mis dos hijos. Son lo mejor de mi vida. Me parece maravilloso que ahora sea yo quien aprende de ellos. Han logrado muchas cosas por sí solos y los admiro muchísimo: el mayor estudió Negocios Internacionales y la menor Criminología. Por ella me volví fanática de documentales de crímenes.
¿Cuál es el mejor consejo que les has dado a tus hijos?
Que nunca dejen de ser ellos mismos, que sean agradecidos con lo que tienen y que aprendan a dar, no solo a recibir.
¿Qué te enamora de un hombre?
A nivel físico no tengo idea. Siempre he creído que uno se enamora de una buena conversación y de cómo te hace sentir la otra persona. Me gustan los hombres respetuosos, que sepan escuchar, atentos y caballeros, como los de antes.
¿Qué tan celosa eres?
Creo que nunca he sido celosa, no porque considere que los celos demuestran inseguridad, sino porque siempre he confiado en la otra persona.
¿Te han hecho escenas de celos y cómo reaccionaste?
Más que celos, actuaban con inteligencia y se acercaban a mí, como diciendo: “aquí estoy yo” ja, ja, ja.
¿Qué opinas de la infidelidad? ¿Crees que se puede perdonar?
Depende de cada historia. Pero si eres capaz de perdonar, también deberías ser capaz de olvidar, porque no vale la pena perdonar si toda la vida vas a estar recordando esa infidelidad.
¿Las puertas del amor siguen abiertas?
Sí, siempre están abiertas, aunque, como dice mi familia, no hago mucho por buscarlo. Me gustaría volver a enamorarme, pero ahora estoy en una etapa tranquila y maravillosa.
¿Cuál es la parte de tu cuerpo que más te gusta?
Mis ojos, porque todos dicen que son lindos.
¿Y la que menos te gusta?
Mis nalgas. Bromeo con que Dios les dio a todos menos a mí ja, ja, ja.
¿Te harías retoquitos?
No le tengo miedo a las cirugías en el cuerpo. En el rostro sí me da cierto temor. Uso bótox, pero nada agresivo.
Si tuvieras que escoger un consejo de belleza, ¿cuál sería?
Con los años he aprendido a cuidar mi piel. No necesitas productos caros; puedes empezar poco a poco. Es fundamental protegerse del sol. De joven me bronceaba con jugo de zanahoria y Coca-Cola, y ahora tengo manchas y arrugas. La vida pasa factura.
¿Preferirías salir sin maquillaje o sin perfume?
Sin maquillaje, jamás sin perfume. Tengo uno que uso desde hace muchos años y es mi sello; la gente lo reconoce y dice: “por aquí pasó Mónica” ja, ja, ja.
¿Cuál es el mejor piropo que te han dicho?
No recuerdo uno específico, pero me encanta cuando la gente me reconoce en la calle y me dice que sigo igualita; me hacen sentir jovencita.
¿Cómo te llevas con las redes sociales?
Muy mal. Tengo ayuda de alguien y también de mi hija, pero me considero una mala alumna. Dentro de todo, me va mejor con Instagram. Las redes me parecen una locura.
Si no hubieras sido conductora de televisión, ¿qué te habría gustado ser?
Profesora de colegio o fly hostess.
¿Qué comida o postre peruano serías?
Quizá un flan, porque es suave, cae bien y a todo el mundo le gusta.
Si tuvieras que sobrevivir 24 horas dentro de una película, ¿cuál elegirías?
“El terminal”, para ver cómo hizo Tom Hanks para sobrevivir. Es una de mis películas favoritas.
¿Crees que “El gran chef” te abrió puertas con nuevas generaciones?
Nunca imaginé el cariño de la gente. Incluso dudaba de que me recordaran, ya que estaba fuera del país desde 2008. Fue una experiencia hermosa; muchas personas me decían que no me conocían, pero sus madres sí. Ha sido una de las experiencias más lindas de mi vida.
¿Cómo defines tu paso por “Vale la pena soñar”?
Una bendición. Al terminar cada grabación, cuando todo salía bien, decíamos: “Hoy nos ganamos un pedacito de cielo”. No era solo hacer un buen programa, sino hacer feliz a una familia. Agradezco a Dios por esa oportunidad.
¿Te gustaría volver a la televisión con un formato similar?
Me encantaría. Volver a hacer feliz a la gente sería maravilloso. Si regreso, tendría que ser con un formato que me enamore, que no solo entretenga, sino que también aporte y ayude a las personas.
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