La chica tiene la sonrisa en los labios y en los peores momentos también. Le han pasado una y mil cosas, como a todos, pero en ella se ha vuelto algo singular. Esta es la historia de Luciana Roy, la conductora de ‘El camerino’ de Movistar y de ‘Hit de barrio’ por radio Panamericana, quien tiene una vida simple y a la vez especial; por ello es bueno empezar por un ejemplo de supervivencia.
Un secuestro al paso.
Estaba en un colectivo que va del Centro de Lima a Chorrillos.
Subí al auto. Iba una señorita atrás, el chofer y un hombre a su lado y otro a mi costado.
Al ver una dama, subí más tranquila.
El copiloto y el pasajero sacaron sus armas y nos pidieron que cerremos los ojos y hagamos como si estuviéramos durmiendo.
Revisaban mi cartera y en ese tiempo yo trabajaba en el programa ‘La descarada’.
Me preguntaron ¿eres la locutora?, respondí que sí y empezamos a hablar porque eran oyentes.
Me llevaron a un cajero, me hicieron retirar el dinero, pero con amabilidad.
Cuando se despidieron, se justificaron con una mentira: ‘Somos policías y hacemos esto porque no nos alcanza el sueldo’.
Todo menos ‘chibolera’.
Jamás sería una ‘sugar mami’.
Ni los menores.
De mi edad o quizá cinco para arriba y ahí queda.
Una vez estuve con uno menor y los temas de conversación no encajan. Uno espera algo más.
Que me vaya a hablar de su ‘pichanga’ del fin de semana, de la discoteca donde estuvo.
Que sea viéndonos viejos los dos, no yo solo a él.
Pero no quiero estar poniendo pañales, ja, ja.
La llamo a mi mamá.
He perdonado, pero de los errores se aprende y dije nunca más.
Se perdona, pero jamás se olvida el daño.
Su teléfono lo delata.
El más conocido: carga su celular hasta el baño.
Lo deja boca abajo.
Por si llaman, no puedes ver el contacto o leer el mensaje.
Que no tenga fotos en sus redes sociales.
No va a un bar, sino sale de compras o visita la peluquería.
Nunca tuve un ‘remember’ o he regresado con un ex.
No sirven, se malogra la amistad.
Me pasó de una manera especial.
Conocí un chico, me escribía y, a la vez, una gran amiga me comentaba que estaba saliendo con un muchacho.
Un día me invita a salir y ella me cuenta cómo era él, en qué trabajaba y me mandó la foto y era la misma persona.
Le dije para ir a encararlo y no quiso.
Lo bloqueé después de decirle que ya sabía todo su juego. Ellos siguieron saliendo y terminamos distanciadas.
Ven a mi casa a ver una película.
Que sepan que no pido ensalada de verduras. Lo mío es un cuarto de pollo y me chupo la alita.
Es de entretenimiento, queremos darle a conocer al público el otro lado de todas las actividades deportivas que se realizan.
A ustedes, porque desde el colegio bromeaba siempre: ‘Voy a ser la malcriada de Trome’ y con esta entrevista un poco que lo logré, ja, ja.
Se despidió como al principio: con una enorme sonrisa. Vale citar al filósofo Friedrich Nietzsche para entender su estilo de vida: ‘El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa’.
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