Es un ‘huracán’, vive a mil por hora y dice lo que siente. Tampoco pone límites, solo disfruta siendo ella. Juliana Oxenford no es una como periodista y otra como persona. Su estilo se siente cuando responde y comenta. Conduce el noticiero más visto de su horario, también debe ser la comunicadora más atacada en redes sociales, pero eso no le cambia el humor, da pelea desde su ‘trinchera’ y hasta siento que disfruta hacerle frente a los que intentan amilanarla. Con ustedes, una mujer empoderada.
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El celular. No veo televisión.
Me llegan todos los diarios, en físico, a casa.
Cuando regreso del canal veo dibujitos con mi hija.
Sentí un alivio.
Nadie me fregó. ¡Qué maravilla!
Regresamos al mensaje de texto y correo electrónico para las coordinaciones.
Sentí pena, porque andamos necesitados de estar pegados al teléfono. Hemos perdido eso de encontrarnos en algún lugar, tomar un café, mirarse a los ojos.
Somos un grupo muy golpeado y a la vez fuerte. Una generación de mujeres empoderadas que sale y enfrenta las cosas.
Te mandan audios de minutos y les pongo velocidad para escucharlos.
Es un monólogo.
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Primero corrijo: ‘Oye, ya pues, luego no te pases’. Sí, soy jodida.
Ellos saben que cada reportaje que presento digo el nombre del autor, si es posible diez veces, y los aplaudo en vivo.
‘Juliana, gracias por hacer periodismo’.
Me dijo una señora: ‘No estoy de acuerdo en muchas cosas tuyas, me gustaría que apoyes a mi candidata, pero entiendo que lo que haces es periodismo’.
Hubiera sido más fácil ponerme la camiseta de la selección, bailar ‘Chin chin’ y me insultaban mucho menos.
Ninguno de los dos candidatos me pareció buena opción y debía mostrar las dos partes. Es lo que corresponde como periodista.
Cuando dije que no había fraude, porque así lo señaló la OEA y eso no me hace ‘castillista’ o ‘terrorista’.
Siempre dije que con la gente del actual presidente habían dudas y en el otro lado certezas.
En el fondo no lo eran.
Fueron muy egoístas por no entender el lugar donde estoy.
Mi familia me lo pidió y respondí que no pasa nada.
Sentiría que se me recorta la libertad.
Me gusta manejar, salir con mis hijos.
El que no quiere leer las notas de prensa.
Si ocurrió, no lo recuerdo. Para mí, este trabajo es uno más. No me siento más que un abogado, panadero o médico.
Definitivamente la ‘Carpa Azul’. Yo era vegetariana, le daba a los compañeros la presa y me tomaba el caldito.
La falta de honestidad y la hipocresía.
Dame una cucaracha, ponme en el cuello una boa si quieres, pero con una araña me puedo desmayar.
El que tiene una mujer que lo justifica.
Creo que es un misógino y odia al mundo.
Me alegré. Dicen que nadie puede sonreír ante el fallecimiento de un ser humano, pero lo considero un monstruo.
¿Qué significa Vladimir Cerrón en su vida?
Lavar los platos.
Pastel de poro, me sale buenazo.
Ahora tú, ja, ja... También mi familia, gente del programa y amigos muy cercanos.
Jugar con mis hijos.
Decirle: ‘Ven, acércate y dime lo que me estás diciendo y sácate la mascarilla’.
Flaco, estás perdiendo tu tiempo. A mal palo te has arrimado.
Lavarme el pelo todo el día.
El puchito. Aunque a veces fumo los electrónicos.
Siempre es un gusto conversar con el diario más leído del país. Agradecer a la gente que cree en mí y decirles que no crean todo lo que dicen. No tengo amantes, mi marido no trabajó en ninguna entidad del Estado. Está todo bien en casa, ja, ja.
Respondió, aclaró y comentó. Fiel a su estilo, Juliana se fue dejando una bronca que tenía como destinatarios a todos sus ‘enemigos gratuitos’. El carácter de ella es como bien lo dijo el gran Nelson Mandela: “El coraje no es la ausencia del miedo, sino triunfar sobre él”.
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