Entrar a Latina es como intentar penetrar en un búnker. Pasas un control de sanidad, luego debes mostrar tu carné de vacunación, lavarte las manos para que te midan la temperatura y después ingresar a una sala donde esperas a la periodista que te llevará al personaje. Van a ser las 14 horas de un día de semana, tenemos una cita con Jorge Henderson, jurado de ‘Yo soy, nueva generación’, programa que se estrena el lunes 31 de enero. Él aparece algo agitado, es propio del calor que parece abrazar y genera sudores. Casi no se ha pasado del tiempo, pero pide disculpas y sonríe. Señal precisa y perfecta para empezar a dialogar de todo eso que pocos saben.
Fue una rebeldía.
En el colegio, en las clases de instrucción premilitar, pedían que me lo corte.
Nunca más me razuré.
Por supuesto.
Ayudó.
Más analítico, racional.
Soy miraflorino, pero no lo soy.
Me iba a El Porvenir, allí bailaba, jugaba, pero en esa época se podía transitar.
Si me invitas a ir, no voy.
Más o menos, pero le pongo cariño.
Ja, ja.
Se hace.
He tenido muchos problemas, porque he sido como un marinero.
Lo has dicho tú, yo no, ja, ja.
Hace 10 años me separé, mis hijas viven en el extranjero.
Ya tengo mis sesenta y tantos.
Sería hacer el ridículo.
Cada hombre debe saber para qué está en el planeta Tierra.
En Cuba, ja, ja.
El anestesista se acercó: ‘Soy el doctor fulano de tal y le aseguro que nos vamos a volver a ver’, y me quedé dormido.
Estuve 21 días inconsciente. Abrí los ojos y pedí un sacerdote.
Nada de nada. Se apagó todo.
El capellán de apellido Horabuena. Entró, nos abrazamos y lloramos.
Fui corresponsal de ‘América Televisión’ en la guerra de ‘Las Malvinas’.
Llegué hasta Comodoro-Rivadavia.
Era un gobierno militar. Bajé del aeropuerto y fui al hotel. Esa noche me acerqué a la Comandancia para saber cómo moverme, pero me invitaron a retirarme.
Fui a Nicaragua y se estaban matando entre ellos. Por un lado, el ‘Comandante Cero’ y por el otro Daniel Ortega.
Una noche estaba en el hotel y tiraban morteros.
Y el taxista que me llevó a mi hospedaje no quiso entrar, se quedó sentado en su auto: ‘Si me toca, me toca’ y se echó a descansar.
Viajé a Ayacucho a conversar con el profesor Heredia, uno de los más representativos de Sendero Luminoso.
Vi niños con armas y ninguno pasaba de los 14 años.
En El Frontón, al ‘Pabellón Azul’ donde estaban los senderistas.
En ese tiempo la Guardia Republicana cuidaba la isla y me advirtieron: ‘De las torres te podemos cuidar, pero adentro ya es tu responsabilidad’.
Entré, nos recibieron con arengas y armando una especie de callejón.
Un periodista debe confiar y me pongo en la cabeza: El resultado.
El subersivo le dio un trago al camarógrafo y me miró como diciendo ‘no confías en mi’.
Lo recibí y era horrible. Era como una zanahoria fermentada.
Absurdo decir que sí.
Nunca lo sufrí.
Me subía al carro que transportaba a su familia y sus hijos. Cuando llegaba a México, iba a su ensayo y gritaba: ‘¿Cuál es la última en Perú?’.
Le tenía que contar un chiste.
En 1983, había venido a promocionar su disco ‘1 más 1: 2 enamorados’.
Tenía dos programas, en AM y FM. Lo entrevisté en el primero y como faltaba media hora para el segundo, salimos en mi auto despacio a la otra cabina y en eso me pide que pare.
Entró a comprar 3 gaseosas, todas de una marca peruana. También pidió que las envuelvan, porque se las iba a llevar a su país.
Dejar pasar.
No se trata solo de comentarle al concursante cantas en Do o Re, sino de sacar lo mejor de cada personaje.
Lo descubro cada noche en las audiciones de ‘Yo soy’ por Latina.
A ustedes y es bueno que los televidentes sepan que atrás de un jurado hay un bagaje cultural que se pone al servicio del trabajo profesional.
Sin disfuerzos, apoyando en las fotos, el hombre de los mostachos enormes nos ha mostrado su mejor versión, que a la vez es real. En los pasillos del canal comentan que siempre es así. Aunque parezca un elogio desmedido, por lo vivido en esta conversación de casi una hora, me animó a recordar al genial John Lennon y su brillante afirmación: ‘Ser honesto puede no hacerte conseguir muchos amigos, pero siempre te dará los mejores’.
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