Él y la vida siempre se enfrentaron. A los 19 años cruzó la frontera de México con Estados Unidos, ayudado por unos ‘coyotes’. Sintió el silbido de las balas que pasaban por su cabeza, lo metieron a la maletera de un auto junto con otros dos migrantes y sobrevivió. Años después, con el éxito caminando de su lado y la sonrisa instalada en el rostro, un imprudente cáncer lo retó a pelear. Esta es la historia de Javier Meneses, quien siempre estuvo rodeado de mujeres bellas, lujos y excelente nivel económico, que un día se vio cara a cara con la muerte.
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Tuve cáncer a la nariz y la garganta.
Era como una concha de abanico y por eso ya no puedes hablar bien y no respiras.
Recibí 33 radioterapias, que eran dejando un día y 10 quimioterapias cada dos semanas.
Pesaba 92 kilos y en dos meses bajé a 55.
Me he quedado sin saliva y no puedo comer nada sin líquido.
Cada 4 meses, pese a que debo cada 6.
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Los músculos de mi mandíbula quedaron dañados y como la carne roja es muy dura, no tengo la fuerza para masticarla.
Cabrito, pescado y pollo, pero solo el muslo y la pierna.
En las noches padezco, porque se me seca la garganta, pero siempre tengo mi agua lista.
Era la envidia. Te veían almorzando o cenando con alguna modelo y pensaban de todo.
Iba por todo el Perú y nos contrataban para desfiles en discotecas.
Los ‘patas’ de billete después de unos tragos se me acercaban: ‘¿Cómo es?’.
No me dedico al proxenetismo.
En Ica uno me sacó la pistola: ‘Me gusta esa’ y puso un sobre con dinero.
Mi salida fue: ‘Déjame ver cómo te ayudo’. Bajé, hice la finta de que hablaba con la elegida, regresé y le aclaré que no quería nada. Y le agregué: ‘Si quieres anda, más no puedo hacer por ti’.
En 1998 me llamaron para una pasarela, pero me pagaban demasiado.
Me explicaron: ‘Después del desfile, vamos a una fiesta privada y que le bailen al jefe’.
El tío ‘Vladi’.
Para cada una 20 mil dólares y para mí 50. No acepté.
Podría ser una hipótesis, no tan jalada de los pelos.
A un amigo lo involucraron y me relacionaron.
Todos me sacaron plata: jueces, policías.
Estaba en ‘Deporte de Primera’ en América Televisión y el canal tenía los derechos.
Mi camarógrafo y llevé a Liliana Tapia, una rubia guapísima que vive en España y habla francés.
Llegamos al centro de prensa y vemos a Óscar Ruggeri y los periodistas más famosos de Argentina.
El ‘Cabezón’ se acercó: ‘¿Es tu esposa?’. Como contesté que no, me pidió que se la presente.
Nos invitó a una fiesta en honor a Pelé.
Por supuesto y estaban todos los grandes. El ‘Rey’ tenía una francesa en cada lado y no pasaban de 25 años.
Me acerqué, lo saludé y le hablé al oído. De inmediato me pidió que me siente a su costado.
‘Te manda saludos mi tío Ramón Mifflin’ y empezó a preguntarme por él.
Salieron a cenar, no sé más.
Todas se preguntaban: ‘¿Qué tiene para que lo sigan tanto?’.
He estado con varias, pero no poniendo como condición el trabajo.
Sí.
Primero hacerte amigo y luego no demostrar que desde el primer día quieres hacerle el amor.
Cuando salgas no digas: ‘Qué lindos ojos, vas al gym o tienes bellas piernas’.
Es primordial la conversación. Saber a qué se dedica. Dile que la admiras y si es separada, subráyale que estás sorprendido de que sea tan buen padre y madre a la vez.
Ellas también dicen: ‘Si así baila…’.
Unas cuatro veces.
En Estados Unidos, un amigo me contó que había conocido una cubana blanquita y bonita. Vamos a un tono y mi ‘pata’ no sabe bailar y la chica me jala a mí.
En la rumba se me ‘regala’ y le aclaro: ‘¿No estás con mi amigo?’ y su respuesta fue tajante: ‘No, encima le huele mal la boca’.
Le consulté a él y me dio ‘luz verde’, que siga. Aunque después contó que lo había ‘partido’.
Un causa me confesó que una flaca le interesaba y como lo había invitado a una fiesta, me pidió que lo acompañe.
Llegamos, pero se pegó a mí y hasta el día de hoy estamos.
Ya limamos asperezas. Le advertí: ‘Para qué me la presentas, si sabes que soy hablador y tengo mi ángel’.
A Roberto Martínez le presente a Viviana Rivasplata. Cambió una gringa por otra más joven.
No me podía morir, disfruto la vida al mango. No se olviden que pueden seguirme en ‘Zona de Impacto’ por el canal UCI.
A su manera, sin bajar los brazos y sin perder la alegría, sigue de pie, aunque a veces estuvo agazapado. Como diría don Miguel de Cervantes: ‘El verdadero valor se encuentra entre la cobardía y la temeridad’.
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