Tiene esquina, ha caminado por zonas picantes y se ha fajado con la necesidad, pero nunca dejó de sonreír. Giovanna Valcárcel es una mujer con vida y por eso analiza el presente mirando más allá de sus narices. La conductora de ‘Mujeres al mando’ comenta la coyuntura de una manera diferente a las que haya leído.
Parece que no, pero en el tema de fidelidad no pongo las manos al fuego ni por mí.
Nadie es un ‘santo’.
Mejor diré que hay que tener cuidado con las redes. Mi Instagram es para publicar cosas divertidas de mi persona y nada más.
Nunca hay un tiempo para decir.
Me llamó para decirme que si no encuentra el amor quiere que tengamos un niño.
Lo estoy pensando porque me aclaró: ‘Que tenga tus ojos y mi cara’.
‘La rueda’, de Frankie Ruiz.
‘Quiéreme’, de ‘La Sociedad de Barranco’.
De chibolita, no teníamos plata para comer, solo había arroz con huevo y mi mamá creó uno...
Juntaba ambos ingredientes, hacía una inmensa tortilla y nos decía: ‘Hoy comemos pizza’ y le creíamos.
Mi primera chamba fue vender almanaques.
En las polladas que organizaba mi tía, pelaba y cortaba la papa, y en ‘one’ chapaba mi buena presa y le metía ‘diente’.
Ir al mercado, gritar para que se acerquen los clientes y a cambio me daban arroz y lentejas.
Claro, por eso saludo: ‘Hola batería, ¿cómo estás causa?’.
Soy de la zona brava de la avenida La Paz, sé comportarme ante el peligro.
He ido a lugares difíciles y me dicen: ‘Se te quiere y respeta’. Pero eso tiene una explicación.
En el programa que tengo por las noches en ‘Radio Moda’ me escriben los ‘presiosos’ y les mando saludos, digo que todos merecemos una segunda oportunidad.
Sí, pero caímos en desgracia y nos fuimos a vivir a la zona brava de San Miguel.
Estoy haciendo lo que me gusta, participando y siento que al público le gusta.
Vi a una señora con dos niños a su lado y uno en la barriga, le aconsejé que no tenga más hijos porque después es complicado alimentarlos.
Un beso enorme a todos ustedes y decirle a la gente que debemos seguir cuidándonos y que nos sigan por Latina.
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