Cada vez que uno se reencuentra con la periodista Carla Tello, el primer comentario no es el convencional: ‘Hace mucho que no hablamos’; más bien es una pregunta: ‘¿Hace cuántos kilos que no conversamos?’. La chica de rostro risueño es ahora una mujer estilizada, que ha pasado de usar talla L a S, pero los cambios no solo son en lo físico, también en lo laboral y eso es lo más importante. Era conductora de un canal en el cable y hoy está en América Televisión, en señal abierta. Esta es la historia de una comunicadora que evolucionó en todos los sentidos.
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No había plata para hacerme esa operación, ni nadie me ofreció canje.
Preferí algo más barato y aposté por la dieta.
Se antojaba una dona y la compraba. Esa misma noche, un arroz chaufa.
Nunca he sido de tomar mucho, pero ahora que he reducido mi peso, me mareo al toque.
Me reuní con una amiga, tomé 3 vasos de vino y terminé peleando.
Parece que nos hemos dicho algunas verdades.
Así gordita me querían, por si acaso.
Se redujeron.
En esa época me invitaba mucha más gente a salir.
Pero llegaron otro tipo de chicos.
Se podría decir de más mundo, con amplio recorrido.
Muchos de mis seguidores, del Facebook, me decían: ‘Por qué has bajado tanto’, ‘así no me gustas’ y yo respondía: ‘La cosa es que yo me guste’.
Sí.
Ya he volteado la página en ese tema.
Mi flaco es marino.
Sí y por civil y religioso, y que mi papá me lleve al altar.
Estoy preocupada, porque hasta tengo ganas de ser mamá.
Mi flaco no sale a navegar, pero lo he googleado antes de empezar.
Una vez.
Busqué en los contactos de sus redes, encontré a la ‘mencionada’ y corté de inmediato.
Como leía una frase: ‘No necesitas un hombre, sino un campeón’.
Le contestaría: ‘De dónde sacas eso, si no hay hijos, no hay evidencias de que fuimos pareja’.
Si está aburrido, miro mi celular y le digo: ‘Me acaban de mandar un mensajito de texto, mi mamá me necesita’ o ‘Me llamaron del canal’ y agrego: ‘Ya pedí mi taxi’, para que no quiera llevarme.
Si ‘chapo’, de frente pregunto: ¿Qué somos?
No hay peruana que no lo haya sufrido.
De chiquilla, en el micro, un tipo se masturbó al lado de mi asiento.
Mi abuelo me enseñó que en esos casos debo gritar y así lo hice, fui hasta donde el chofer, que lo botó del bus.
Después de varios años en Canal N, estoy en ‘América Noticias: Edición del mediodía’.
Un gran abrazo para los lectores.
Ella y su figura de hoy son el resultado de un gran amor a sí misma y su inquebrantable fuerza de voluntad. Como alguna vez lo afirmó el genial Vincent Van Gogh: “Si escuchas una voz en tu interior que dice ‘no puedes pintar’, entonces pinta y esa voz quedará silenciada”.
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